lunes, 15 de julio de 2019

Poblado Amurallado Íbero de La Moleta (Adsubia) CA-430


Localización: 

 El Poblado Amurallado Íbero de la Moleta se encuentra localizado en las cercanías de la localidad de Adsubia (L´Atzubia, en valenciano), perteneciente a la comarca alicantina de la Marina Alta.

Localización en Google Maps

Vista del poblado de La Moleta en Google

 El yacimiento se encuentra en el extremo occidental de la sierra de Mostalla, que separa las planicies de Oliva y Pego, en un pequeño cerro, llamado La Moleta, de donde toma el nombre el poblado amurallado, situado a unos 244 m. s.n.m., que se eleva en su vertiente meridional sobre la población de Adsubia.

Localización en el mapa topográfico

Historia:

 Los orígenes de Adsubia se encuentran sin duda en la época del Neolítico, ya que en los montes cercanos a ella se ha encontrado algún abrigo de esta época con escasos restos líticos y óseos. Sin duda, y del mismo modo que en el entorno del Montgó, se hallan yacimientos de neta época ibérica de los siglos VI al VI a.C., entre el que se encuentra este Poblado Amurallado de La Moleta de Adsubia.

 La documentación histórica es parca en lo relativo a la población de Adsubia. en sus cercanías, en la pedania de Forna, se yergue el Castillo de este nombre.Parece que Forna podía haber sido una alquería en época islámica, ya que en el año 1.258 se autoriza la venta de la alquería. Las revueltas mudéjares impiden una repoblación efectiva hasta el año 1.276, cuando el rey Pedro III de Aragón inicia el proceso de feudalización entregando Forna a Bernat Guillem en el año 1.282, a quien le sucede Pedro Ribagorza. 

En el año 1.322, el rey Jaime II hizo donación de lo que quedó para el patrimonio real a su hijo Pedro, Conde de Ribagorza, que en al año 1.325 hizo una permuta de tierras con Hugo Folch de Cardona y Anglesola, quien cedió Forna y su castillo a Vicent Escorna, quien murió ajusticiado por haber tomado parte en la Revuelta de la Unión contra Pedro IV de Aragón. En consecuencia, Forna se confiscó y se subastó comprándolo Pere Busquets y Francesc Solanes el 7 de Agosto del año 1.350. En el año 1.349 y con motivo del saldo de una deuda del Rey con el ujier de la Curia Real, el rey vende Forna en pública subasta, a la señora Martínez de Entenza, esposa del propio ujier García Lopez de Cetina, por 20.000 sueldos de moneda real.

 Posteriormente, ostentarían su propiedad Vicent Escorza, Pere Posadores y la familia Cruïlles. Ésta última la mantendría hasta el siglo XVI. Más tarde, a lo largo del siglo XVII, sería propiedad de la familia Figuerola, y en el siglo XVIII, de la familia Juliá y del Barón de Santa Bárbara.



Escudo de la población de Adsubia

Estado actual: 

 Las primeras referencias que se tienen del poblado son mencionadas por Almarche, en los años 60 del pasado siglo XX, en el que, tras su descubrimiento, menciona la aparición en La Moleta de una larga muralla perteneciente al recinto del poblado íbero, con una cronología de probablemente los inicios del siglo V a.C., en el el que cita la aparición en el recinto y los muros de viviendas de ánforas de varios tipos y muchos restos de cerámica íbera datada entre los siglos V y IV a.C.

 Más tarde, el Director del entonces Museo Arqueológico Provincial, D. Enrique Llobregat hace un estudio del yacimiento, así como de los restos encontrados en el mismo, asegurando sin lugar a dudas que pertenece a un poblado de época ibérica, en el que se han excavado unas 20 viviendas tipo, análogas a otros yacimientos coetáneos, tanto del entorno del Montgó, como de otros de El Comtat y L´Alcoià, encontrando un lienzo de muralla que rodeaba el recinto casi en su totalidad, excepto en la abrupta zona que da al norte, oeste y sur del poblado, donde los cortados rocosos de casi 15 m. de altura hacen de defensa natural.

 Sólo en la ladera este, siguiendo el curso del Barranco de Mostalla, es posible el acceso al poblado, donde precisamente se encuentra el lienzo de muralla que protegía el poblado. La posición es idónea para el control del pequeño valle que se extiende a sus pies, por donde se accede al interior del Valle de Gallinera por el oeste y hacia Pego y la costa por este, dominando uno de los pasos naturales más factibles que desde la planicie costera llevan tierra adentro.

 La dispersión de las cerámicas abarcan casi 5.000 m2 de superficie, que se encuentra abancalada para el cultivo, hoy en día en desuso, de tal manera que algunas de las terrazas se aprovechan en parte de la estructura del hábitat del poblado por la disposición regular de las hiladas de mampuestos de roca de sus bases.

Galería fotográfica: