Información General

Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

jueves, 14 de marzo de 2019

Poblado Amurallado Cerro de las Balsas (Alicante) CA-414


Localización:

 El Poblado Amurallado Íbero del Cerro de las Balsas se encuentra localizado en La Albufereta de Alicante, comarca de L´Alacantí, muy cerca del Yacimiento de Lucentum, la ciudad íbero-romana precursora de la ciudad de Alicante.

Localización del yacimiento en Google Maps

Vista del Poblado del Cerro de las Balsas en Google

 Está situado en una elevación o cerro, al este de la Sierra Grossa y algo al norte de la Playa de de la Albufereta de Alicante, con una extensión de unas 3 Ha., en la Calle Flora de España (entre la Avda. Vía Parque y dicha calle). Frente a él, se encuentra el yacimiento de Lucentum.

Localización en el mapa topográfico

Historia: 

 Los primeros pobladores de Alicante sin duda alguna eligieron este enclave para su asentamiento, adscrito a la Edad del Bronce.

 Posteriormente sus pobladores, con la llegada de la orientalización, se trasladan al asentamiento de L´Illeta de Campello, primer vestigio de poblamiento íbero en la comarca de Alicante, según se desprende de las actuaciones arqueológicas efectuadas. Posteriormente se realizan asentamientos íberos en la Sierra Grossa y en el Cerro de las Balsas, prácticamente uno frente a otro.

 Con la dominación romana, se establecieron en el Tossal de Manises (Lucentum) y los pobladores “romanizados” se trasladan a lo que en la actualidad es el barrio alicantino de Benalúa, donde se han encontrado restos de los primeros asentamientos acaecidos en la capital alicantina. Posteriormente, tras la dominación árabe, los conquistadores construyeron la “Medina Al Laquant”, seguro origen del nombre de Alicante.

 Los orígenes de la ciudad, por tanto, son árabes, ya que la medina islámica se formó alrededor del Benacantil, y la fortaleza musulmana se construyó en la cumbre del mismo. Posteriormente, distintas fases de construcción delatan sus ampliaciones dada su creciente importancia como plaza fuerte del Islam.

 Inicialmente el poblado árabe, en las laderas de la montaña, se fue dotando de distintas fortificaciones, hasta que el castillo y la medina se ampliaron por toda la montaña. Posteriormente, las fuerzas cristianas, una vez reconquistado, siguieron su ampliación, incorporando a sus cimientos nuevas murallas, torres y recintos fortificados.

 Durante la reconquista, la ciudad y su fortaleza fueron rendidos por las tropas almohades al infante castellano Alfonso, primogénito del rey Fernando III. En los años posteriores, y en los confusos pactos y hechos de armas que relacionaron musulmanes, castellanos y aragoneses, la plaza se sublevó y de nuevo tuvo que tomarla por las armas en aún infante Alfonso. 

 Tal conquista se consolidó el 4 de noviembre de 1.248, festividad de Santa Bárbara, de la que tomó su nombre en conmemoración del tal efeméride, cuando el castillo al fin pasó a manos cristianas, aunque no estaría definitivamente en poder castellano pues en el el año 1.261, siendo ya rey Alfonso X el Sabio, la rebelión musulmana tomó de nuevo la fortaleza, extendiéndose la sublevación a otros territorios limítrofes.

 Debería ser Jaime I quien, en esta ocasión, recuperase para los reinos cristianos la plaza, sofocando así la rebelión musulmana, y en los Pactos de 1.304, acordados entre el rey Dionisio de Portugal, el infante Juan de Castilla y el obispo de Zaragoza, los territorios de L´Alacantí se incorporaron al Reino de Valencia.

 Durante la contienda militar mantenida entre Pedro de Aragón y Valencia, y Pedro de Castilla (denominada Guerra de los Dos Pedros), el castillo de Santa Bárbara estuvo en manos castellanas y aragonesas de forma alternativa. Finalmente, al abandonarlo las fuerzas castellanas en 1.366, el castillo se encontraba en estado ruinoso.

 A principios del siglo XV, el rey Martín el Humano acometió nuevas obras de recuperación del Castillo de Santa Bárbara. En los inicios del siglo XVI, la irrupción de la artillería, sus usos y estrategias, eran un hecho consumado, y en castillo se adaptaron las nuevas innovaciones de forma temprana.

 Durante el reinado de Carlos I se reiniciaron nuevas obras de fortificación del castilloo, y existe la constancia documental del envío, a mediados del siglo XVI, de doce cañones con destino al mismo. En esta misma época, y dada la gran envergadura de la fortaleza, se le incorporaron nuevas edificaciones que aseguraban la posibilidad de mantener una fuerza armada de unos diez mil hombres.

 En el siglo XVI serían muchas las escaramuzas y batallas que se librarían desde Santa Bárbara contra las incursiones piratas. Éstas provenían de los corsarios berberiscos y conducirían a que el rey Felipe II ordenase nuevas y más potentes fortificaciones en el castillo. Los ingenieros franceses e italianos desarrollaron nuevas técnicas de defensa y fortificación adaptadas al uso artillero, y por ello el rey encargó a los ingenieros italianos Fratín y Antonelli el proyecto de reconstrucción y adaptación del castillo, edificándose nuevos fortines, fosos, murallas, torreones, etc., destinados a utilizar y resistir más eficazmente la guerra apoyada en la artillería. Las nuevas obras de acondicionamiento se llevaron a cabo a finales del siglo XVI, incrementándose notablemente el perímetro de la fortaleza. No obstante, en esta nueva reestructuración, desaparecieron importantes restos del amurallamiento árabe original.

 A mediados del siglo XVII se acometieron otras reformas y se le volvió a incorporar más capacidad de fuego artillero. En 1.691, el castillo sufrió una de sus mayores pruebas de fuego, cuando una escuadra del rey francés Luis XIV puso sitio a la ciudad. Ante la negativa de rendición, se inició el asalto y consecuente duelo artillero entre las fuerzas navales atacantes y las fuerzas resistentes de la fortaleza. El sitio duró una semana y el castillo sufrió serios daños, finalizando el asedio con el abandono de la fuerza francesa ante la llegada de las fuerzas navales españolas que acudían en apoyo a la ciudad.

 Durante la Guerra de Sucesión, la fortaleza estuvo continuamente asesiada, relatándose tres importantes acciones de armas en pocos años: la primera, en Agosto de 1.705 en la que las tropas de Felipe V rechazaron el asalto de las fuerzas del archiduque Carlos. La segunda, el 9 de Enero de 1.706, en que las tropas del archiduque volvieron a intentar la rendición de la fortaleza sin éxito. Finalmente, el 8 de Julio de ese año, las fuerzas del archiduque iniciaron un largo asedio por tierra y por mar que concluyó con la toma de la fortaleza el 6 de Septiembre. Fue ésta una de las épocas de más protagonismo del Castillo de Santa Bárbara.

 A pesar del fracaso en la Batalla de Almansa, la fortaleza quedó en poder de los aliados hasta bien entrado el año 1.708. A principios de diciembre de este año, las tropas de Felipe V sitiaron la ciudad de Alicante, consiguiendo su rendición en la mañana del día 7 de ese mes. Sucumbió la ciudad, pero no su castillo, que, bien defendido y con numerosa tropa, resistió el asalto.

 El carácter probado de la inexpugnabilidad  de Santa Bárbara obligó a las tropas borbónicas a plantearse otras alternativas, decidiéndose por la voladura de la fortaleza. Aquí se inicia una de las más épicas gestas militares libradas en este castillo. El general francés D´Ansfeld ordenó la preparación de una mina  a una profundidad de veinte metros y casi cien mil libras de pólvora. Con esta evidente amenaza se conminó a los defensores su inmediata rendición y, ante la negativa de éstos, se decidió la voladura en los últimos días de febrero o los primeros de marzo de 1.709.

 La explosión destruyó una gran parte de la fortaleza, y las grandes rocas desprendidas y lanzadas por los aires, ocasionaron importantes daños en la fortaleza y la ciudad, siendo muy numerosas las bajas humanas entre la oficialidad y la tropa resistentes. No obstante, los defensores, en número superior al medio millar, no se rindieron hasta mediados de abril, momento en que las circunstancias eran sumamente precarias. Tras la rendición, las fuerzas aliadas abandonaron la fortaleza con honores y desfilando ante la formación de las tropas borbónicas asaltantes.

 Durante la Guerra de la Independencia, la fortaleza hizo frente, con su poder artillero, a algunos asaltos de las tropas francesas. En esta época, un hecho fortuito prendió fuego a las reservas de pólvora del castillo, provocando una enorme explosión que destruyó parcialmente sus instalaciones. A partir de ello, su importancia declinó rápidamente, siendo desartillado definitivamente en 1.893. Después sirvió como prisión militar en tiempos de Jovellanos y el general Elío, entre otros.

 Respecto a la historia del yacimiento, ya en los años 30 del siglo XX, Figueras Pacheco había recogido materiales en la zona, principalmente cerámicas ibéricas y romanas, así como algunos restos de muros. G. Vidal, en el año 1.944, ya lo describió como poblado ibérico y claramente diferenciado del Tossal de Manises (Lucentum). En esa época aparecieron sepulturas y objetos interpretados como púnicos.

 En el año 1.973, Enrique Llobregat hace referencia al Cerro de las Balsas, recogiendo fragmentos cerámicos con cronología desde el siglo IV a.C. hasta el periodo romano. Las cerámicas íberas muestran decoración geométrica, identificándose, además, cerámica campaniense y algunos fragmentos de cerámica griega de figuras rojas y fragmentos de ánforas de tradición púnica.

 Entre los años 1.990 y 1.991 se realizan sondeos manuales, mecánicos y electromagnéticos, que confirman la presencia de un asentamiento amurallado de época ibérica, junto a restos anteriores de la Edad del Bronce y posteriores romanos y tardorromanos.


Escudo de la ciudad de Alicante


Descripción y estado del yacimiento:


Recreación del embarcadero y poblado ibérico

 Se trataría de un poblado ibérico amurallado, con posible doble recinto fortificado, con presencia de abundante cerámica y estancias domésticas. Los materiales hallados nos hablan de un yacimiento que se data entre los siglos VI a.C. y el III a.C.

 La villa estaría formada por varios muros separadores de las viviendas y un posible pozo o balsa con cazoleta interior y un suelo de "opus signinum", toda ella rodeada con una muralla defensiva. Ante ella se encontrarían edificaciones anexas al embarcadero del puerto íbero.

 En una primera campaña de excavación se descubrieron los restos de una vivienda con un horno o "lar" posterior a la época tardorromana; una tumba de inhumación tardorromana cubierta de grandes osas de piedras planas; una pista ibérica formada por pequeñas piedras y cubierta de tierra apisonada con orientación NW-SE, hacia el poblado; un fondo de cabaña con parte de una pequeña estructura de piedras y dos silos o vertederos del Bronce Tardío Final.

 De las excavaciones se deducen dos fases de ocupación en época ibérica: una del siglo VI al siglo V a.C. y otra del siglo IV al siglo III a.C. Las técnicas de construcción son las habituales en el mundo ibérico, con muros de mampostería y adobes. En los restos de la muralla no se han identificado restos de bastiones o torres defensivas, tal vez por haber sido completamente arrasadas. Las habitaciones son rectangulares, y los techos de las viviendas serían con toda probabilidad de cañizo enlucido sobre postes, de los que se han identificado piedras planas con orificios que les servirían de apoyo.

 Entre los materiales recuperados destacan los fragmentos de cerámica íbera decorada con motivos geométricos habituales (bandas horizontales, circunferencias concéntricas, semicircunferencias, sectores, líneas onduladas, costillares verticales y horizontales tipo "tejadillo", pequeños trazos, etc.). No se ha identificado decoración impresa.

 En relación con las formas, se han identificado las características, presentes en otros yacimientos contestanos, sistematizadas por S. Nordström, como platos, páteras, escudillas, cuencos, caliciformes, grandes tinajas, lebetes, cráteras, jarras del tipo "oinocoe", urnas de orejeras, ánforas, etc. La cerámica de importación representa aproximadamente el 2%, y está representada por cerámica griega de figuras rojas, algún fragmento de figuras negras y cerámica de barniz negro ático. También se identifica cerámica de "cocina".

 Además de cerámica se han identificado seis figuritas de terracota fragmentadas (cuerpo de caballo, cabeza de caballo, pie de niño...), una máscara, perlas y un colgante-máscara masculino en pasta de vidrio de 1,8 cm. de origen fenicio-púnico (datado entre el siglo VII y el V a.C.), un colgante-máscara demoníaca de 1,5 cm. y una fíbula anular hispánica fechada entre los siglos V y IV a.C.

 En el año 2.008, se realizó una exposición en el MARQ de Alicante de una figura de terracota hallada en el yacimiento que reproduce un barco de época ibérica, además de un fragmento de escultura, hallado por el dueño del terreno donde está el yacimiento, que corresponde al cuarto trasero de un animal, posiblemente de un toro, que está fechado entre los siglos IV y III a.C., similar a los hallados en Monforte del Cid.

Terracota de un posible barco fenicio (MARQ, 2.008)

 Pero sin duda uno de los hallazgos más relevantes de este yacimiento es el Plomo Ibérico del Cerro de las Balsas. Fue descubierto casualmente por Chistian Le Goff mientras paseaba a su perro tras unas fuertes lluvias. Inmediatamente se puso en contacto con el Técnico Conservador del MARQ y lo puso a su disposición. Un calco del mismo fue enviado a dos de los mayores especialistas en epigrafía y lengua íbera, Domingo Fletcher y J. Utermann, que no pudieron terminar su estudio.

Plomo Ibérico del Cerro de las Balsas

 J. Elay fue el encargado de continuar y en un principio dudó de su autenticidad dadas las características de algunos de sus signos. La inscripción está grabada sobre una lámina de plomo elíptica de 6,1 x 5,5 x 0,2 cm. Tiene un saliente perforado con dos agujeros e incluye un total de 160 signos más 4 numéricos, en las dos caras, estando completo y bien escrito, leyéndose de izquierda a derecha.

Galería fotográfica:









Torre Redona (Alcoy) CA-413


Localización:

 La Masía de la Torre Redona, en la que se encuentra la Torre Redona, que presentamos aquí, se encuentra localizada en el término municipal de la ciudad de Alcoy, capital de la comarca alicantina de L´Alcoià.

Localización en Google Maps

Vista de la Torre Redona en Google

 En el croquis que acompañamos tenéis la ubicación exacta de la torre, que se encuentra dentro de la masía, adosada a la actual vivienda. Se encuentra muy cerca del cruce de las carreteras comarcales CV-795 (Alcoy-Bañeres) y la CV-801, y cercana a la Ermita de Polop Alt.

Croquis de la ubicación de la masía

Localización en el mapa topográfico

Historia:

 Aparte de las primeras ocupaciones humanas en la comarca alcoyana durante el Paleolítico y Neolítico, como lo atestiguan los innumerables abrigos en sus montañas (La Sarga, etc.), la cultura íbera también se hizo presente en L´Alcoià con muchos asentamientos en poblados fortificados púnico-ibéricos, como La Serreta y El Puig. Posteriormente, con la conquista romana del territorio, se fundaron diversas "domus" romanas, de las que se conservan restos en la comarca.

 Con la llegada del Islam al territorio, se crearon diversos asentamientos en la época califal, en el siglo X-XI, como la Fortaleza del Castellar. Asimismo, con la llegada de los almohades en el siglo XIII se crearon muchas alquerías en la comarca que, posteriormente, dieron lugar a poblaciones actuales, algunas de ellas con torres fortificadas. la primitiva alquería de la Masía de la Torre Redona es uno de esos casos, ya que la torre fue edificada en los comienzos de este siglo XIII.

 Con la conquista cristiana del territorio, muchas alquerías se convirtieron en feudo de algunos señores que ayudaron al rey Jaime I en la conquista del territorio, y así la actual ciudad de Alcoy, fue fuertemente fortificada.

 Del castillo de la ciudad, si existió, ningún resto queda en la actualidad, aunque más que de un castillo, se trataría de una fortificación interior del recinto amurallado, posiblemente la residencia de su alcaide, aunque sí son observables restos importantes de su muralla y algunas de las torres que la flanquearon.

 El amurallamiento de la ciudad se inició a principios del siglo XIII y se continuó su ampliación durante el siglo XIV. Las murallas de la ciudad se distibuían en tres anillos : uno, el más grande, al Este, que se estiraba hacia el Norte; otro, más pequeño, hacia el Oeste, y finalmente, otro de estructura casi cuadrada, de más reducidas dimensiones que las dos anteriores, que se encontraba acoplado a ambos por la parte Sur y que contendría el "supuesto" antiguo Castillo de Alcoy.




Escudo de la ciudad de Alcoy

Estado actual:  

 La primitiva Torre Redona habría sido una torre de defensa almohade en la finca que actualmente la contiene, que se construyó en los albores del siglo XIII, posiblemente exenta, para resguardo de las alquerías islámicas cercanas en caso de ataques cristianos. En ella se dedicaron a la agricultura y la ganadería, ya que sus alrededores son ricos en pastos por la proximidad de la Sierra Mariola. Es de destacar el buen número de masías cercanas a ésta, con nombres muy "sugerentes", como la cercana Masía de la Torre Vieja. No es de extrañar que en alguna de ellas también hubiera alguna torre defensiva árabe.

 Se desconoce su aspecto original, pues probablemente fuera arrasada tras la victoria cristiana o reconvertida en una torre medieval ya que la hacienda sería posiblemente donada a algún señor feudal que ayudara a la reconquista del territorio.

 Con la construcción de la vivienda adosada a la torre, ésta sufrió una gran transformación, especialmente siguiendo los cánones de una torre islámica de época califal-taifal, que es lo que vemos en la actualidad: una torre cilíndrica que tiene dos alturas y construida en ladrillo, cuyos vanos asemejan los arcos islámicos inspirados en las medinas andalusíes de los siglos IX y X de nuestra era.

 En la actualidad esta finca se haya a la venta por sus actuales dueños.

Galería fotográfica:





Torre Simeón (Villajoyosa) CA-412


Localización:

 La Torre Simeón se encuentra localizada en la población de Villajoyosa, en la comarca alicantina de la Marina Baixa.

Localización en Google Maps

Vista de la Torre Simeón en Google

 Se encuentra situada muy cerca de la costa, a unos 500 metros de la playa, y al lado del Club de Tenis Villajoyosa, dentro de una pequeña urbanización existente en la Calle Torre.

Localización en el mapa topográfico

Historia:

Los orígenes de la ciudad de Villajoyosa son muy remotos, extendiéndose anteriormente a la época de la romanización de toda la zona litoral alicantina. De hecho, algunos historiadores apuntan la posibilidad de que los basamentos fueran los de una antigua domus romana, que con posterioridad fue amurallada, y que constituyó el núcleo urbano del asentamiento romano dedicado a las industrias pesqueras y salazoneras de esta parte del litoral alicantino.

 Posteriormente la invasión musulmana de la península conquistó el asentamiento para la causa árabe hacia el siglo XI de la era cristiana, perdurando la inicial alquería e iniciando la construcción de la fortaleza árabe, así como su recinto amurallado.  Su conquista para las armas cristianas acaeció hacia el año 1.251, quedando despoblada tras las revueltas protagonizadas por el caudillo musulmán Al-Azraq.

 El 8 de mayo del año 1.300 se le concedió la carta puebla, otorgada por el almirante Bernat de Sarriá. Despues de diversos pleitos, la ciudadela pasó a depender de la corona aragonesa y en 1.443, fue elevada a la categoría de Villa Real.

 En el transcurso de la Guerra de Germanías, la población comenzó apoyando a los agermanados, si bien, acabaría defendiendo la causa real. Ello motivó que en 1.551 se diera la Real Orden de acabar de fortificar la villa, encargándose las obras a Juan Bautista Antonelli.

 A principios del siglo XX se derribaron las dos puertas que daban acceso al recinto amurallado, según P. Madoz, seguramente por motivos del ensanchamiento de la ciudad actual.

 Entre las tradiciones de la población se recuerda especialmente los ataques piratas berberiscos y turcos del año 1.538, lo que ha dado origen a sus afamadas fiestas de Moros y Cristianos, del mes de Julio de cada año, en las que se celebra el desembarco real de las huestes moras en la playa de la ciudad y la consiguiente batalla con las tropas cristianas.

 La Torre de Simeón pertenecía al grupo de torres vigía de la ciudad para la vigilancia de los ataques berberiscos desde el mar. Sus orígenes se remontan al siglo XVI.



Escudo de la localidad de Villajoyosa

Estado actual: 

La torre es de planta rectangular, cuyos lados miden poco más de 5 metros por casi siete, con muros perimetrales de unos 80 centímetros de grosor. Su forma es prismática y se conserva hasta la altura de dos plantas. Tiene fábrica de mampostería irregular y tejado a dos aguas.

 La edificación se encuentra enmascarada por la vivienda que la asimila completamente. Las diversas actuaciones sobre ella, y en especial el encalado de todos los lados de la torre, han dado como resultado el camuflaje casi perfecto de la antigua edificación, y sólo es posible reconocerla tras una atenta visita al interior, aunque se trata de una propiedad particular.

 Su cronología es del siglo XVII, y pertenecía a la red de torres vigia de la costa de Villajoyosa, siendo junto a la Torre del Xarco y la Torre Aguiló el grupo de las tres torres vigía contra los ataques berberiscos con los que contaba la población.

Galería fotográfica:


miércoles, 13 de marzo de 2019

Torre La Torreta (Villajoyosa) CA-411


Localización: 

 La Torre La Torreta se encuentra situada en la localidad de Villajoyosa, en la comarca alicantina de la Marina Baixa.

Localización en Google Maps

Vista de la Torre La Torreta en Google

 Se encuentra localizada al norte de la población y fue edificada sobre una elevación de escasa altura que domina un amplio paisaje circundante en la Partida de Les Torretes, cerca de la carretera nacional N-332.

Localización en el mapa topográfico

Historia:

 Los orígenes de la ciudad de Villajoyosa son muy remotos, extendiéndose anteriormente a la época de la romanización de toda la zona litoral alicantina. De hecho, algunos historiadores apuntan la posibilidad de que los basamentos fueran los de una antigua domus romana, que con posterioridad fue amurallada, y que constituyó el núcleo urbano del asentamiento romano dedicado a las industrias pesqueras y salazoneras de esta parte del litoral alicantino.

 Posteriormente la invasión musulmana de la península conquistó el asentamiento para la causa árabe hacia el siglo XI de la era cristiana, perdurando la inicial alquería e iniciando la construcción de la fortaleza árabe, así como su recinto amurallado.  Su conquista para las armas cristianas acaeció hacia el año 1.251, quedando despoblada tras las revueltas protagonizadas por el caudillo musulmán Al-Azraq.

 El 8 de mayo del año 1.300 se le concedió la carta puebla, otorgada por el almirante Bernat de Sarriá. Despues de diversos pleitos, la ciudadela pasó a depender de la corona aragonesa y en 1.443, fue elevada a la categoría de Villa Real.

 En el transcurso de la Guerra de Germanías, la población comenzó apoyando a los agermanados, si bien, acabaría defendiendo la causa real. Ello motivó que en 1.551 se diera la Real Orden de acabar de fortificar la villa, encargándose las obras a Juan Bautista Antonelli.

 A principios del siglo XX se derribaron las dos puertas que daban acceso al recinto amurallado, según P. Madoz, seguramente por motivos del ensanchamiento de la ciudad actual.

 Entre las tradiciones de la población se recuerda especialmente los ataques de los piratas berberiscos y turcos del siglo XVII, lo que ha dado origen a sus afamadas fiestas de Moros y Cristianos en honor a Santa Marta, en las que se celebrael desembarco de las huestes piratas en la playa de la ciudad y la consiguiente batalla con los habitantes de la población.





Escudo de la población de Villajoyosa



Estado actual:

Se trata de una edificación de planta sensiblemente cuadrada de unos cinco metros de lado, siendo el prisma de casi diez metros de altura. Está construida en mampostería irregular de diferentes tamaños, con las piezas de mayor tamaño y mejor trabajadas situadas en las esquinas. Se apoya en la roca a la cual fue añadido un zócalo en la base para la regularización horizontal del terreno.

 Las fachadas son opacas, con huecos muy reducidos de dimensión. Tan sólo una reforma posterior transformó uno de ellos en el gran hueco de la fachada orientada al sur.

 Los muros están enfoscados dejando cubierta casi la totalidad de la superficie de fachadas. El interior está dividido en tres niveles y el remate original fue terraza pisable, ahora disimulada bajo la cubierta inclinada a un agua.

 Anejo a la torre fue construida una vivienda con dependencias residenciales y patios para el ganado. Contigua a la construcción se encuentra la era para la actividad agrícola.

 El estado actual es de semirruina, y es necesaria una actuación de urgencia para evitar que se pierda completamente esta torre vigía del siglo XVII, patrimonio de la población de Villajoyosa.


Galería fotográfica:




lunes, 11 de marzo de 2019

Poblado Morisco de Benialis (Vall de Alcalá) CA-410



Localización:

El Poblado Morisco de Benialis se encuentra localizado en la población de Alcalá de la Jovada, en el Vall de Alcalá, comarca alicantina de la Marina Alta.

Localización en Google Maps

Vista del Poblado Morisco de Benialis en Google

 Para llegar hasta él es necesario utilizar la ruta de los despoblados moriscos que sale de Alcalá de la Jovada y que está perfectamente señalizado. El Poblado Morisco de Benialis se encuentra al sur de la población, muy cercano al Poblado Morisco de Saltés, una vez pasado éste en la ruta de los despoblados moriscos.

Localización en el mapa topográfico

Historia:

 El origen del poblado es indudablemente islámico. La historia de la localidad de los siglos XII al XVIII se desarrolla alrededor de la comunidad musulmana que habitó estas tierras interrumpidamente tras la ocupación.

 Las primeras referencias documentales  del poblado datan de 1.376, pero está demostrado que su construcción es anterior a la conquista del Valle de Alcalá por las tropas de Jaime I, con toda probabilidad a principios de la ocupación musulmana de la zona.

 Aunque en los primeros tiempos de la Reconquista el caudillo musulmán Al-Azraq, dueño de estos territorios, pactó con el monarca Jaime I determinadas relaciones de vasallaje, no tardaría en rebelarse contra el dominio del rey. La región donde se hicieron fuertes los sublevados se corresponde con los actuales Valles de Alcalá y de Gallinera.

 Justo antes de la expulsión de los moriscos en 1.609, en el poblado vivían 8 familias que, tras el decreto de expulsión, tuvieron que abandonarlo de forma definitiva, aunque posteriormente fue repoblado con familias cristianas que también lo abandonaron definitivamente en el siglo XVIII.

 Las fuerzas de Al-Azraq serían derrotadas en Benicadell y se retirarían hasta el castillo-palacio de Vall de Alcalá. Después se dirigirían hacia el castillo de Gallinera, antes de rendirse definitivamente al rey Jaime I.

 Algunos años después, el caudillo musulmán volvería a intentar la rebelión, pero finalmente sería muerto en Alcoy en el año 1.276.



Escudo de la localidad de Vall de Alcalá

Estado actual:

 El Poblado Morisco de Benialis es un claro ejemplo de lo que sería, en aquellos tiempos, la disposición pretérita de una alquería árabe tipo, y de la que se puede deducir la disposición de todas las demás construidas en nuestros territorios, así como de su fábrica y organización, que nos ponen al descubierto las formas de construcción de los árabes tras la conquista de estos territorios.

 El gran interés de este poblado reside en el excelente grado de conservación, que ha mantenido “fosilizadas” las fábricas y morfologías constructivas mudéjares y moriscas.

 Las casas tienen una estructura sencilla, de planta cuadrangular, con una habitación paralela a la fachada principal, así como un patio que ocupa gran parte de la edificación.

 A veces se construye otro habitáculo al fondo del patio, o se adosa formando una “L” en uno de sus laterales. Los escasos departamentos servían para dormir, o como taller, almacenes, cocina, etc.

 Las técnicas constructivas se basan en los tapiales hechos con tierra, piedras y mortero de cal, pastados y prensados dentro de un encofrado de madera y secados al aire.

 Además, en la población se encuentran los restos de lo que fue el castillo-palacio del caudillo musulmán Al-Azraq, fortificación que, aunque muy modificada, conserva  parte de su estructura principal que nos ofrece de forma clara cual fue la envergadura de la misma y que presenta las mismas técnicas constructivas que el poblado de Atzubieta.

  Como efeméride del hecho de haber habitado la población el caudillo musulmán, fue construida una fuente pública que tiene una efigie conmemorativa al mismo en ella, que recuerda la importancia que Alcalá de la Jovada tuvo en los tiempos anteriores a la reconquista cristiana de estos territorios.


 El interés de este enclave está en la disposición de una medina mudéjar del siglo XII, que nos instruye en la forma de edificar la construcción por los musulmanes. Toda él está fundamentalmente levantado en mampostería tosca y tapial, que en los últimos años ha estado dedicado como corrales de ganado para los pastoreos de la región de la Vall de Alcalá.


Galería fotográfica: