Información General

Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

miércoles, 6 de febrero de 2019

Poblado Amurallado del Cabezo Pardo (San Isidro) CA-404



Localización:

El Poblado Amurallado del Cabezo Pardo se encuentra situado en la localidad de San Isidro (San Isidro de Albatera, antes de 1.993), y es un municipio de la provincia de Alicante, situado al Sur de la misma, en la comarca del Baix Segura. 

Localización en Google Maps

 El yacimiento del poblado se encuentra al sur de la población, en una pequeña loma llamada Cabezo Pardo, donde en su cumbre se encuentran los restos del mismo. Para llegar a él, tomar la salida de San Isidro hacia la población de Catral, y en la rotonda tomar un equeño camino que nos deja a los pies del cerro en un par de minutos.

Localización en el mapa topográfico

Población de San Isidro desde el Cabezo Pardo

Historia:

 La historia de la localidad de San Isidro es dependiente de la historia de las localidades próximas a ella: Albatera, Catral, Callosa de Segura y, especialmente, Orihuela por estar arraigada a la kura de Tudmir a partir del siglo VI d.C.

 El yacimiento del Cabezo Pardo, y en extensión todo el conjunto de los Cabezos de los Ojales ( incluido el Cabezo de las Fuentes), ha sido identificado como un poblado de la Edad del Bronce, de época argárica, cuyo alzado estuvo rodeado de una pequeña muralla defensiva de unos 0,70 m. de anchura, de la que todavía pueden observarse los restos de algunos lienzos de la primitiva muralla argárica, como sucede en los adyacentes emplazamientos de los Cabezos de los Ojales, muy próximos al que nos ocupa.

 Posteriormente, se trató de un asentamiento de nueva fundación tras la conquista romana del territorio, del que apenas quedan restos, con un marcado carácter agrícola, vinculado a la zona de influencia cercana de la población de Rojales y también de la zona de influencia de la antigua Auriola romana, de la que apenas dista 12 km.

 Con la llegada del Islam a estas tierras durante la dominación visigoda de la kura de Tudmir, el yacimiento fue utilizado por los árabes para fundar una alquería que formó parte de la dote de la hija del noble visigodo Teodomiro, al ser ésta casada con un miembro del ejército imperial de Oriente, el yundí Abd al-Yabbar ben Nadir, llegado al territorio de Tudmir a mediados del siglo VIII d.C.

 Durante la Guerra civil española de 1.936 y los años de postguerra, San Isidro tuvo en su término municipal el conocido y temido "Campo de Concentración de Albatera" donde las tropas nacionales mantuvieron en prisión a muchos integrantes del ejército republicano, donde se realizaron juicios sumarísimos y muchos fusilamientos.

 En el año 1.993, la localidad se segregó de la población de Albatera, de la que dependía como pedanía de la misma, creándose el nuevo municipio de San Isidro en la provincia de Alicante.


Escudo de la población de San Isidro

Estado actual:


Planta general del yacimiento

 El yacimiento de Cabezo Pardo se encuentra emplazado a 590 m. s.n.m., sobre una elevación destacada, el Cabezo Pardo, del conjunto conocido como los Cabezos de los Ojales , topónimo sin lugar a dudas derivado de los diversos manantiales conocidos en el paraje desde la antigüedad y algunos activos hasta hace poco tiempo, por cuyas cimas discurre actualmente la divisoria de los términos municipales de San Isidro y la Granja de Rocamora.

 Su reconocimiento como yacimiento arqueológico se remonta a los primeros años del siglo XX, cuando el arqueólogo L. Siret llevó a cabo excavaciones en el emplazamiento, encontrándose materiales adscritos a la Edad del Bronce de la etapa argárica (II milenio a.C.) en las capas inferiores del yacimiento, mientras que en las superiores se hallaron materiales de época emiral, del los siglos VIII y IX d.C., compuestos por objetos cerámicos, líticos, óseos y malacológicos, que en la actualidad forman parte de la llamada "Colección Siret" que se custodia y conserva en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. En el periodo argárico, la ocupación del poblado se estima que estaría comprendida entre lo años 1.900 a.C hasta el 1.500 a.C.

Por lo que respecta a la ocupación prehistórica, la excavación en la zona meridional del cerro ha permitido el registro de varias unidades habitacionales, con sus respectivos pavimentos, de las cuales no se ha hallado ninguna unidad habitacional completa, si bien aparecen de forma nítida los diversos tramos de muros de mamposterí asociados a ellas. Se han encontrado estructuras que se interpretan como áreas de almacenamiento para vasijas y recipientes cerámicos, así como hogares de forma circular, elaborados con barro, en los que se encuentran muchos restos de cenizas y señales de rubefacción. Los muros exteriores de la viviendas coincidirían con el muro perimetral del poblado, es decir, con su muralla exterior, de la que se conservan todavía distintos lienzos. 

 La única sepultura hallada corresponde a una sepultura doble que contenía dos esqueletos correspondientes a dos indivíduos enterrados allí de forma sucesiva, y como corresponde a muchas tumbas argáricas, se trata, según el estudio antropológico efectuado, de un hombre y una mujer. Para introducir al último de ellos, se sacaron los restos del anterior, los cuales fueron posteriormente colocados en la tumba de forma desordenada. El radiocarbono indicó que el primer enterramiento se remonta aproximadamente al año 1.800 a.C. 

 Las primeras excavaciones en las cotas superiores pusieron de manifiesto los restos de una construcción tipo alquería realizada entre los siglos VIII y IX d.C., es decir, de época emiral, ya que según el geógrafo al-'Udri se trataría de la alquería que Teodomiro entregó como dote a su hija al casarse con el fundador del linaje de los Banu-Jattab, y donde también se levantaron diversas viviendas pertenecientes a esta alquería en la cima amesetada del cercano Cabezo de las Fuentes, ya en la vecina localidad de Granja de Rocamora. 

 Respecto a la situada en el Cabezo Pardo, correspondería a una vivienda de gran tamaño, de la que se ha podido delimitar y documentar tres de los muros que la integraban. Éstos, elaborados con argamasa y mampostería, aprovechan en elgunos tramos sillería y bloques tallados, sin duda procedentes de algunos edificios más antiguos, probablemente de época tardorromana. La habitación disponía de un pavimento de tierra a unos 0,70 m. de profundidad, salvándose el desnivel mediante una escalera de acceso situada en el vano de entrada, flanqueado por dos lajas de piedra de gran tamaño. Del resto nada queda, probablemente por el expolio producido al abandonarse el asentamiento a finales del siglo IX o comienzos del siglo X de nuestra era. 

 El conjunto de estructuras emirales se completa con el hallazgo en el año 2.008, durante una de las campañas arqueológicas, de una sepultura que deparó interesantes sorpresas,ya que consistía en el hallazgo de un esqueleto humano inhumado correspondiente a una mujer adulta que guardaba una postura de decúbito supino con las manos replegadas a la altura de su vientre, reconociéndose claramente que se trató de un ritual cristiano. Interesante hallazgo que nos ayudará a comprender la posible pervivencia de tradiciones funerarias cristianas entre una población sometida al control político musulmán, especialmente entre la población hispana de los siglos VII-VIII d.C. y las nuevas gentes llegadas del Norte de Africa.

 La última campaña de excavaciones se centró en la investigación y estudio de la alquería islámica, que ha aportado importantes datos relativos al uso y gestión de sus espacios domésticos. El tratamiento de sus resíduos, a través de la excavación de sus vertederos, o la localización de posibles áreas destinadas al desarrollo de actividades artesanales centraron ese año la investigación arqueológica de este interesante yacimiento.

(Fuente: Juan Antonio López Padilla. Universidad de Alicante)

Galería fotográfica:


Vista general del yacimiento del Cabezo Pardo






Silo de época emiral


Cerámica argárica


Dintel de entrada de época emiral




Restos cerámicos y derrubios argáricos

Interior del pavimento de una vivienda

martes, 5 de febrero de 2019

Poblado Amurallado del Castellar Colorat (Crevillente) CA-403



Localización:

 El Poblado Amurallado Íbero del Castellar Colorat se encuentra situado al Norte de la población de Crevillente, en la comarca del Baix Vinalopó de la provincia de Alicante.

Localización en Google Maps

 Para llegar hasta él tenemos que llegar hasta el paraje conocido como Els Pontets, al Oeste de la población y desde aquí seguir la ruta que se acompaña en el croquis de Julio Asunción que también nos llevará hasta el Poblado Amurallado de Peña Negra y, un poco más al norte, al Poblado Íbero del Castellar Colorat.

Localización en el mapa topográfico

Ruta de llegada al yacimiento (Foto: Julio Asunción)

Historia:

 Crevillente es una de las poblaciones  que contiene restos arqueológicos de los más antiguos de la provincia, siendo Peña Negra una de las ciudades protohistóricas del primer milenio antes de Cristo del Sureste de la península ibérica, así como de la cultura íbera como lo demuestra el presente yacimiento del Castellar Colorat.

  El origen del castillo de Crevillente y su muralla con inequívocamente musulmanes. Los pocos documentos existentes demuestran lo expuesto, ya que en uno de ellos se dice explícitamente: “ la fábrica de dicho castillo se reconose manifiestamente que es del tiempo de los sarracenos en tant que sus primitivas paredes son de tapiá o de terra y mortero”.

 La población de Crevillente estuvo incluida en el llamado reino de Tudmir, que era una “autonomía” en los territorios del rey visigodo Teodosio en la península bajo el dominio musulmán.

 Quedó esta comarca en el área de expansión castellana según el Tratado de Almizra, razón ésta por la que las tropas del infante Don Alfonso las conquistaron en el año 1.245. Como sucedió en otras comarcas limítrofes, Jaime I tuvo que intervenir para sofocar la rebelión islámica y en el año 1.265 el monarca aragonés las tornaría a reconquistar, entregándola al reino de Castilla.

 De esta época data la reconstrucción del castillo de Altamira y sus murallas, y en año 1.304, Crevillente pasaría a ser integrada en el reino de Valencia, como otros municipios de las comarcas cercanas. Las murallas, por su parte, debieron pertenecer al recinto fortificado del antiguo castillo, como construcción anexa al mismo, y rehechos sobre antiguos restos anteriores de fortificación.

 En el año 1.319, Pedro IV marca las normas de cómo debía guardarse y fortificarse el castillo de Crevillente, sufriendo nuevas reformas que, unos años después, fueron inspeccionadas por la reina Leonor, enviando un emisario para dar fe de las mismas, así como de las fortificaciones del Campo de Elche.

 En los años siguientes sería propiedad de diversos señores, pasando a titularidad de la corona en el año 1.469. En el año 1.520, siendo parte integrante del señorío de Cárdenas, sufriría los efectos de la Guerra de las Germanías. La población obtendría el título de villa, concedido por el rey Felipe V, por su apoyo a la causa borbónica en el transcurso de la Guerra de Sucesión.



Escudo de la ciudad de Crevillente


Estado actual:

  El yacimiento del Poblado Amurallado Ibérico del Castellar Colorat se haya situado en la cima del monte del mismo nombre que alcanza una altura de 475 metros s.n.m., inaccesible en sus vertientes norte y oeste lo que facilitaba su defensa. Se encuentra a 170 metros sobre el cauce de la rambla que la separa del yacimiento de Peña Negra, levantándose como una atalaya rocosa siendo u enclave imprescindible para comprender la gestación de la cultura ibérica. 

  Por otra parte el Castellar Colorat es el yacimiento íbero más importante de la sierra de Crevillente y ello es debido sobre todo a las fortificaciones que se conservan en la cima del monte donde destaca una gran torre cuadrangular que alcanza los cuatro metros de altura. Seguramente esta torre da nombre al monte y al yacimiento debido a la piedra arenisca de tono rojizo con la que está levantada, tono que se hace más patente con la luz del atardecer.

  El yacimiento arqueológico del Castellar Colorat está datado en los siglos V-IV a.C., si bien es muy probable que el lugar estuviera ocupado hasta la llegada de los romanos, ya que en sus inmediaciones apareció un denario de plata romano de época republicana.

 Se ha considerado que el Castellar Colorat debido a la relativa escasa superficie de la cima protegida por esa gran torre y la muralla adyacente (unos 1.200 metros cuadrados) podría haber sido una fortificación de control del territorio es decir una atalaya íbera. Pero también es probable que fuera la acrópolis de un poblado íbero, ya que existen restos de muros en las laderas sur y oriental del cerro que todavía se conservan en pie, porque hay muchas probabilidades que tras la desaparición de la ciudad de Herma (Peña Negra), se creara décadas después un poblado ibérico con su acrópolis en la cima.

  La gran torre está acompañada por otra torre más pequeña en altura ( unos 1,5 m.) con la que forma una entrada de aproximadamente 3 metros y medio de anchura. Aunque Gonzalez Prats propuso que ambas torres eran ibéricas, parecen haber sido construidas en diferentes periodos debido al diferente trabajo de las piedras con las que cada una fue construida.

  Así, la que llamamos “gran torre” está levantada con piedras más grandes y menos trabajadas, sin desbastar. Es posible incluso que esta gran torre fuese parte de una antigua fortificación de tiempos anteriores a los ibéricos, ya bien s la Edad del Bronce o al periodo orientalizante, es decir, que fuera parte de una fortificación en tiempos en que la ciudad protohistórica de Herna (Peña Negra) estuviese ocupada.

  En cambio, los sillares con los que se construyó la que llamamos “torre pequeña” y que forma la entrada al yacimiento, están mejor trabajados y son más pequeños de mampostería regular, lo que indicaría que la fortificación primitiva fuera posteriormente modificada, probablemente en el siglo III a.C.

 Puede ser que la defensa de la acrópolis fuera reforzada en los comienzos de la conquista romana de la zona levantina o en otro momento en que fuera necesario reforzar las defensas del poblado. La muralla que continúa desde esta torre está construida, asimismo, con este tipo de sillares regulares.

  Lo que es cierto es que el Castellar Colorat prolongaba la consideración de la sierra de Crevillente como un lugar estratégico y económicamente importante en la protohistoria levantina. La falta de excavaciones más profundas no permite asegurar que con anterioridad a los tiempos ibéricos el Castellar Colorat estuviera ocupado, aunque es ilógico pensar que dadas las posibilidades defensivas y de mayor dominio visual de este enclave respecto a la Peña Negra, estuviera deshabitado en los tiempos en que la ciudad orientalizante de Herna estuviera en plena expansión. Las nuevas excavaciones que se van efectuando en ambos enclaves dará la solución a esta incógnita a no mucho tardar.


Galería Fotográfica:


El poblado del Castellar Colorat (Vista general del yacimiento)

La  "Gran torre" del Castellar Colorat



La "Pequeña Torre" del Castellar Colorat

Restos de la muralla del poblado

Vivienda del poblado

Pileta ibérica

Pileta ibérica 1


Crátera ibérica orientalizante del Castellar Colorat



Trozo de cerámica ibera con inscripción

Poblado Amurallado de Peña Negra (Crevillente) CA-402



Localización:

 El Poblado Amurallado Orientalizante de la Peña Negra se encuentra situado al Norte de la población de Crevillente en la comarca del Baix Vinalopó de la provincia de Alicante.


Localización en Google Maps

 Para llegar hasta él tenemos que llegar hasta el paraje conocido como Els Pontets, al Oeste de la población y desde aquí seguir la ruta que se acompaña en el croquis de Julio Asunción que también nos llevará hasta el Poblado Amurallado íbero del Castellar Colorat más al norte.

Localización en el mapa topográfico

Ruta hasta el yacimiento (Foto: Julio Asunción)

Historia:

 Crevillente es una de las poblaciones  que contiene restos arqueológicos de los más antiguos de la provincia, siendo Peña Negra una de las ciudades protohistóricas del primer milenio antes de Cristo del Sureste de la península ibérica, así como de la cultura íbera como lo demuestra el yacimiento del Castellar Colorat.

  El origen del castillo de Crevillente y su muralla con inequívocamente musulmanes. Los pocos documentos existentes demuestran lo expuesto, ya que en uno de ellos se dice explícitamente: “ la fábrica de dicho castillo se reconose manifiestamente que es del tiempo de los sarracenos en tant que sus primitivas paredes son de tapiá o de terra y mortero”.

 La población de Crevillente estuvo incluida en el llamado reino de Tudmir, que era una “autonomía” en los territorios del rey visigodo Teodosio en la península bajo el dominio musulmán.

 Quedó esta comarca en el área de expansión castellana según el Tratado de Almizra, razón ésta por la que las tropas del infante Don Alfonso las conquistaron en el año 1.245. Como sucedió en otras comarcas limítrofes, Jaime I tuvo que intervenir para sofocar la rebelión islámica y en el año 1.265 el monarca aragonés las tornaría a reconquistar, entregándola al reino de Castilla.

 De esta época data la reconstrucción del castillo de Altamira y sus murallas, y en año 1.304, Crevillente pasaría a ser integrada en el reino de Valencia, como otros municipios de las comarcas cercanas. Las murallas, por su parte, debieron pertenecer al recinto fortificado del antiguo castillo, como construcción anexa al mismo, y rehechos sobre antiguos restos anteriores de fortificación.

 En el año 1.319, Pedro IV marca las normas de cómo debía guardarse y fortificarse el castillo de Crevillente, sufriendo nuevas reformas que, unos años después, fueron inspeccionadas por la reina Leonor, enviando un emisario para dar fe de las mismas, así como de las fortificaciones del Campo de Elche.

 En los años siguientes sería propiedad de diversos señores, pasando a titularidad de la corona en el año 1.469. En el año 1.520, siendo parte integrante del señorío de Cárdenas, sufriría los efectos de la Guerra de las Germanías. La población obtendría el título de villa, concedido por el rey Felipe V, por su apoyo a la causa borbónica en el transcurso de la Guerra de Sucesión.



Escudo de Crevillente


Estado actual:

 Peña Negra es un yacimiento excepcional por varios motivos. Por una parte es clave para documentar la transición desde la Edad del Bronce hasta la cultura ibérica siendo además clave fundamental para explicar el origen de esta última cultura. Esa importancia hizo que los colonizadores y comerciantes fenicios se fijaran en ella y bajo su influencia se convirtiera durante la primera Edad del Hierro en una ciudad. De hecho Peña Negra se identifica con la antigua ciudad fenicia de Herna, nombrada por el poeta latino Avieno en su obra Ora Marítima y la identificó como ciudad tartésica ubicada entre las desembocaduras de los ríos Vinalopó y Segura.

 La ciudad amurallada está datada entre los siglos IX y VI a.C. y comprendía una extensión de al menos 30 hectáreas, lo que la hace la ciudad más extensa de la Edad del Bronce y del periodo orientalizante de la provincia. Las excavaciones se están llevando a cabo bajo la  dirección de Alberto Lorrio, Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Alicante y de Julio Trelis Arqueólogo Municipal del Ayuntamiento de Crevillente,  desde el año 2.014.

 En la Edad del Bronce, la ciudad se constituyó como una sociedad fuertemente jerarquizada y perfectamente organizada y que era un centro económico y metalúrgico de primer orden que exportaba buena parte de su producción. La ciudad seguramente tuvo un barrio habitado por comerciantes fenicios llegados, probablemente, desde la ciudad de La Fonteta en Guardamar cercana a la desembocadura del río Segura. Se han encontrado restos de cerámica fenicia en la propia ciudad de Herna.

 Como es bien sabido, las influencias orientales de fenicios primero y griegos después conformaron la creación de la cultura íbera que en caso de Peña Negra queda patente de manera inequívoca.

 La existencia de mineral de cobre en la sierra de Crevillente fue fundamental para la creación de un gran centro metalúrgico en Peña Negra que exportaba útiles y armas de este metal ya en la Edad de Bronce como lo atestigua la existencia de una vivienda en el sector II del yacimiento situada en la vaguada o collado entre Peña Negra y el Castellar Colorat, dedicada a la extracción de cobre y fabricación de dichos útiles y armas ya que se encontró un horno de fundición asi como una escombrera en su alrededor con más de 400 trozos de moldes de fundición para a fabricación de puntas de flecha, espadas y hachas por lo que queda demostrado que en Peña Negra se fabricaba bronce a partir de la riqueza en cobre del lugar aleándolo con Plomo y Arsénico. Este fue el motivo por el que los colonizadores fenicios se fijaran en Peña Negra, y que pasaran a formar parte de las élites de la ciudad de Herna. Desde la Fonteta se proveería a la ciudad de cerámica orientalizante así como artículos exóticos y de lujo.

 De las excavaciones y la importancia de la ciudad se han hallado restos de muchas casas así como la existencia de un recinto amurallado que probablemente circundara toda la ciudad. Según Gonzalez  Prats, la ciudad fue abandonada a mediados del siglo VI a.C. y quizás fue violentamente destruida como pueden acreditarlo los niveles de cenizas causados por un gran incendio. En caso de ser así, a día de hoy es una incógnita quien o quienes fueron los atacantes.


Galería Fotográfica:


Una casa del poblado









Otra de las viviendas del poblado

Vivienda taller metalurgico de Peña Negra




Tramo de la muralla del poblado


Pileta 1

Pileta 2