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Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

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Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

martes, 5 de febrero de 2019

Poblado Amurallado del Castellar Colorat (Crevillente) CA-403



Localización:

 El Poblado Amurallado Íbero del Castellar Colorat se encuentra situado al Norte de la población de Crevillente, en la comarca del Baix Vinalopó de la provincia de Alicante.

Localización en Google Maps

 Para llegar hasta él tenemos que llegar hasta el paraje conocido como Els Pontets, al Oeste de la población y desde aquí seguir la ruta que se acompaña en el croquis de Julio Asunción que también nos llevará hasta el Poblado Amurallado de Peña Negra y, un poco más al norte, al Poblado Íbero del Castellar Colorat.

Localización en el mapa topográfico

Ruta de llegada al yacimiento (Foto: Julio Asunción)

Historia:

 Crevillente es una de las poblaciones  que contiene restos arqueológicos de los más antiguos de la provincia, siendo Peña Negra una de las ciudades protohistóricas del primer milenio antes de Cristo del Sureste de la península ibérica, así como de la cultura íbera como lo demuestra el presente yacimiento del Castellar Colorat.

  El origen del castillo de Crevillente y su muralla con inequívocamente musulmanes. Los pocos documentos existentes demuestran lo expuesto, ya que en uno de ellos se dice explícitamente: “ la fábrica de dicho castillo se reconose manifiestamente que es del tiempo de los sarracenos en tant que sus primitivas paredes son de tapiá o de terra y mortero”.

 La población de Crevillente estuvo incluida en el llamado reino de Tudmir, que era una “autonomía” en los territorios del rey visigodo Teodosio en la península bajo el dominio musulmán.

 Quedó esta comarca en el área de expansión castellana según el Tratado de Almizra, razón ésta por la que las tropas del infante Don Alfonso las conquistaron en el año 1.245. Como sucedió en otras comarcas limítrofes, Jaime I tuvo que intervenir para sofocar la rebelión islámica y en el año 1.265 el monarca aragonés las tornaría a reconquistar, entregándola al reino de Castilla.

 De esta época data la reconstrucción del castillo de Altamira y sus murallas, y en año 1.304, Crevillente pasaría a ser integrada en el reino de Valencia, como otros municipios de las comarcas cercanas. Las murallas, por su parte, debieron pertenecer al recinto fortificado del antiguo castillo, como construcción anexa al mismo, y rehechos sobre antiguos restos anteriores de fortificación.

 En el año 1.319, Pedro IV marca las normas de cómo debía guardarse y fortificarse el castillo de Crevillente, sufriendo nuevas reformas que, unos años después, fueron inspeccionadas por la reina Leonor, enviando un emisario para dar fe de las mismas, así como de las fortificaciones del Campo de Elche.

 En los años siguientes sería propiedad de diversos señores, pasando a titularidad de la corona en el año 1.469. En el año 1.520, siendo parte integrante del señorío de Cárdenas, sufriría los efectos de la Guerra de las Germanías. La población obtendría el título de villa, concedido por el rey Felipe V, por su apoyo a la causa borbónica en el transcurso de la Guerra de Sucesión.



Escudo de la ciudad de Crevillente


Estado actual:

  El yacimiento del Poblado Amurallado Ibérico del Castellar Colorat se haya situado en la cima del monte del mismo nombre que alcanza una altura de 475 metros s.n.m., inaccesible en sus vertientes norte y oeste lo que facilitaba su defensa. Se encuentra a 170 metros sobre el cauce de la rambla que la separa del yacimiento de Peña Negra, levantándose como una atalaya rocosa siendo u enclave imprescindible para comprender la gestación de la cultura ibérica. 

  Por otra parte el Castellar Colorat es el yacimiento íbero más importante de la sierra de Crevillente y ello es debido sobre todo a las fortificaciones que se conservan en la cima del monte donde destaca una gran torre cuadrangular que alcanza los cuatro metros de altura. Seguramente esta torre da nombre al monte y al yacimiento debido a la piedra arenisca de tono rojizo con la que está levantada, tono que se hace más patente con la luz del atardecer.

  El yacimiento arqueológico del Castellar Colorat está datado en los siglos V-IV a.C., si bien es muy probable que el lugar estuviera ocupado hasta la llegada de los romanos, ya que en sus inmediaciones apareció un denario de plata romano de época republicana.

 Se ha considerado que el Castellar Colorat debido a la relativa escasa superficie de la cima protegida por esa gran torre y la muralla adyacente (unos 1.200 metros cuadrados) podría haber sido una fortificación de control del territorio es decir una atalaya íbera. Pero también es probable que fuera la acrópolis de un poblado íbero, ya que existen restos de muros en las laderas sur y oriental del cerro que todavía se conservan en pie, porque hay muchas probabilidades que tras la desaparición de la ciudad de Herma (Peña Negra), se creara décadas después un poblado ibérico con su acrópolis en la cima.

  La gran torre está acompañada por otra torre más pequeña en altura ( unos 1,5 m.) con la que forma una entrada de aproximadamente 3 metros y medio de anchura. Aunque Gonzalez Prats propuso que ambas torres eran ibéricas, parecen haber sido construidas en diferentes periodos debido al diferente trabajo de las piedras con las que cada una fue construida.

  Así, la que llamamos “gran torre” está levantada con piedras más grandes y menos trabajadas, sin desbastar. Es posible incluso que esta gran torre fuese parte de una antigua fortificación de tiempos anteriores a los ibéricos, ya bien s la Edad del Bronce o al periodo orientalizante, es decir, que fuera parte de una fortificación en tiempos en que la ciudad protohistórica de Herna (Peña Negra) estuviese ocupada.

  En cambio, los sillares con los que se construyó la que llamamos “torre pequeña” y que forma la entrada al yacimiento, están mejor trabajados y son más pequeños de mampostería regular, lo que indicaría que la fortificación primitiva fuera posteriormente modificada, probablemente en el siglo III a.C.

 Puede ser que la defensa de la acrópolis fuera reforzada en los comienzos de la conquista romana de la zona levantina o en otro momento en que fuera necesario reforzar las defensas del poblado. La muralla que continúa desde esta torre está construida, asimismo, con este tipo de sillares regulares.

  Lo que es cierto es que el Castellar Colorat prolongaba la consideración de la sierra de Crevillente como un lugar estratégico y económicamente importante en la protohistoria levantina. La falta de excavaciones más profundas no permite asegurar que con anterioridad a los tiempos ibéricos el Castellar Colorat estuviera ocupado, aunque es ilógico pensar que dadas las posibilidades defensivas y de mayor dominio visual de este enclave respecto a la Peña Negra, estuviera deshabitado en los tiempos en que la ciudad orientalizante de Herna estuviera en plena expansión. Las nuevas excavaciones que se van efectuando en ambos enclaves dará la solución a esta incógnita a no mucho tardar.


Galería Fotográfica:


El poblado del Castellar Colorat (Vista general del yacimiento)

La  "Gran torre" del Castellar Colorat



La "Pequeña Torre" del Castellar Colorat

Restos de la muralla del poblado

Vivienda del poblado

Pileta ibérica

Pileta ibérica 1


Crátera ibérica orientalizante del Castellar Colorat



Trozo de cerámica ibera con inscripción

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