Localización:
Entre los confines de los términos municipales
de Alicante y San Juan, existe una zona denominada la Partida de la Condomina,
zona de huerta antigua que en la actualidad ha sido en la mayoría de su
extensión absorbida por las modernas urbanizaciones de la Paya de San Juan, y
en las que existen una veintena de torres vigía y de defensa, muchas de ellas
abaluartadas, en muy distintos grados de conservación. Algunas desaparecidas
por completo, otras en estado de semirruina y las más, afortunadamente, en un
excepcional estado de conservación. Son las llamadas “Torres de la Huerta”, con un alto interés cultural e histórico de
la provincia de Alicante, como es el caso de esta Torre de Nicolau, también
conocida como la Torre Alameda.
Localización en Google Maps
Vista de la Torre de Nicolau en Google
Su ubicación exacta se encuentra entre la
playa de la Albufereta y el conocidísimo Tossal
de Manises, antiguo asentamiento ibero-romano de esta parte de Alicante. Está
situada en el Camino de Benimagrell, al sur de la Torre de Soto. Concretamente de localiza en la Avenida Pintor Pérez Gil, nº 2.
Localización en el mapa topográfico
Actualmente existe un proyecto auspiciado por diversos estamentos públicos y privados que pretende realizar un recorrido a la veintena de torres, realizando un carril bici/peatonal para poder visitarlas, y que durará entre las 2 horas en bicicleta y las 4 horas haciéndolo a pie. La Torre de Nicolau o Alameda estará incluida en el itinerario.
Itinerario Torres de la Huerta de San Juan
Ubicación de la Torre de Nicolau en el itinerario
La partida de la Condomina se ha
caracterizado, ya desde época lejana, por el establecimiento de población en
numerosas villas dispersas, que en la mayoría se mantienen en la actualidad y
que se comenzaron a construir tras la desaparición de la ciudad romana del
Tossal de Manises.
Algunas, más cercanas al mar, tenían como
misión formar una red de alerta rápida para dar aviso de la proximidad
de los enemigos al castillo-fortaleza más cercano, que presumiblemente sería el
de Santa Bárbara, en Alicante. Otras, situadas más al interior, formarían parte
integrante de la masía a la que
pertenecían, constituyendo lo que en el Maestrazgo valenciano se conoce como
“masía fortificada”, haciendo que la defensa de las mismas se realizase de
forma autónoma, en la que la defensa de ellas se basaba en una gran torre de
recia construcción en la que los miembros que formaban dichas masías se
refugiaban de los ataques hostiles.
En cualquier caso, no hay que olvidar que el
margen de las tensiones entre comunidades cristianas y musulmanas después de la
expulsión de los moriscos a principios del siglo XVII, los factores de
inseguridad se mantuvieron hasta algunos siglos después. Los ataques
berberiscos a la costa alicantina se mantuvieron hasta bien entrado el siglo
XVII y, posteriormente, la amenaza de la flota de guerra francesa estuvo
presente durante la Guerra de los Treinta Años. Además, el bandidaje, oculto en
las cercanas montañas alicantinas, también tuvo su incidencia en el
mantenimiento de estas casas fortificadas.
Son pues, un excelente ejemplo de arquitectura
militar-defensiva adaptada a las circunstancias sociales de estos siglos y se
tiene conocimiento de que al menos existieron unas 30 torres, de las cuales
muchas de ellas, las 26 que presentamos
aquí, están debidamente catalogadas, mientras que otras han desaparecido por
completo, como la Torre Maimona, la Torre Teresa o la Torre de Rizo.
Su construcción data de finales del siglo XVI.
Su construcción data de finales del siglo XVI.
Estado
actual:
La Torre de Nicolau o Torre Alameda fue construida en el año 1.594, según una inscripción que aparece en el dintel de la segunda ventana de la torre, junto a una flor de lis, siendo en la actualidad de propiedad privada, perteneciendo a Don Manuel Ten. Su nombre se debe a que su antiguo propietario, el Conde de Soto Ameno, también propietario de otra de las torres (Torre de Soto), ostentaba el título nobiliario de Vizconde de Alameda. También se llama "Nicolau" porque era el apellido de un casero anterior de la finca.
En la clave del arco de acceso a la finca desde el camino de Benimagrell se encontraba, hace unos años desaparecido, el escudo de los Escorcia, comerciantes genoveses que se instalaron en Alicante a mediados del siglo XVI, enlazando con la sprincipales familias ricas y nobles de Alicante y Valencia, obteniendo el título de Condes de Soto Ameno en el año 1.795, y siendo uno de los mayores cosecheros de vino, llegando a tener una finca de unos 400.000 metros cuadrados.
El la década de los años 80 del siglo XX, bajo la dirección del arquitecto Don Juan Guardiola, el actual propietario inició la restauración con piedra original (algunos anteriores propietarios lo habían hecho con tapial), recuperando muchos espacios e intentando mantener el estilo original de la construcción. Los arcos de la bodega casi no se veían, pues estaban cubiertos hasta 50 cm. de la clave, por el nivel del suelo alto (cultivos), al igual que el pavimento de la casa de canto rodado, que estaba a un metro bajo otros materiales.
La torre está adosada a la finca por un ángulo de la misma. La entrada tiene las dovelas marcando un arco de medio punto, siendo de planta cuadrada, prismática y de cuatro alturas. Tiene talud y está restaurada. El semisótano es abovedado con aspillera y en la bóveda había cascotes de cerámica para evitar peso. Hay ménsulas decorativas con arcos ciegos en origen de la bóveda.
Entre los materiales usados está la sillería en talud hasta que empieza la verticalidad; después sillares en las esquinas y sillarejo en el resto de la fábrica. Los muros de carga tienen 1,20 metros de espesor, estando la piedra colocada a soga y tizón, trabada con mortero de grava y cal. El techo de las plantas es de vigas de madera y bovedillas de revoltón. En la fachada se aprecian varias ventanas o vanos y tiene un escudo heráldico de los Condes de Soto Ameno.
No es almenada, teniendo remates con pináculos en la terraza y una pequeña moldura.La cornisa está reforzada con sillares, siendo una torre muy esbelta y tras la reforma exterior destaca y luce aún más. Tiene una gran visibilidad sobre la zona, aunque desde el exterior de la finca es casi imposible verla por la vegetación que la circunda.
La vivienda tiene dos plantas con un amplio vestíbulo con arcos. El pavimento era de canto rodado pero en la reforma fue cambiado. Antes de dicha reforma la vivienda era de una sola planta, y tenía un pozo en el vestíbulo. Con la restauración se reforzó la línea superior de la cornisa, y todos estos cambios la ha hecho una vivienda de carácter habitable y residencial.
En el exterior, existe una bodega que es parecida a un aljibe, con puerta adintelada y restaurada con piedras originales. Tiene otra interior, que posiblemente fue la más grande, con cuatro arcos longitudinales, tipo Lo de Die, paralelos a la fachada. Tuvo tres "cups", uno exterior desaparecido y dos interiores, redondo y cuadrado. La cambra desapareció con las reformas. En el exterior también hay una balsa circular, realizada por Fernando Alfaya en el año 1.918 (fecha en piedra en la balsa), que también realizó todo el sistema de riego de la finca.
La Torre de Nicolau o Torre Alameda fue construida en el año 1.594, según una inscripción que aparece en el dintel de la segunda ventana de la torre, junto a una flor de lis, siendo en la actualidad de propiedad privada, perteneciendo a Don Manuel Ten. Su nombre se debe a que su antiguo propietario, el Conde de Soto Ameno, también propietario de otra de las torres (Torre de Soto), ostentaba el título nobiliario de Vizconde de Alameda. También se llama "Nicolau" porque era el apellido de un casero anterior de la finca.
En la clave del arco de acceso a la finca desde el camino de Benimagrell se encontraba, hace unos años desaparecido, el escudo de los Escorcia, comerciantes genoveses que se instalaron en Alicante a mediados del siglo XVI, enlazando con la sprincipales familias ricas y nobles de Alicante y Valencia, obteniendo el título de Condes de Soto Ameno en el año 1.795, y siendo uno de los mayores cosecheros de vino, llegando a tener una finca de unos 400.000 metros cuadrados.
El la década de los años 80 del siglo XX, bajo la dirección del arquitecto Don Juan Guardiola, el actual propietario inició la restauración con piedra original (algunos anteriores propietarios lo habían hecho con tapial), recuperando muchos espacios e intentando mantener el estilo original de la construcción. Los arcos de la bodega casi no se veían, pues estaban cubiertos hasta 50 cm. de la clave, por el nivel del suelo alto (cultivos), al igual que el pavimento de la casa de canto rodado, que estaba a un metro bajo otros materiales.
La torre está adosada a la finca por un ángulo de la misma. La entrada tiene las dovelas marcando un arco de medio punto, siendo de planta cuadrada, prismática y de cuatro alturas. Tiene talud y está restaurada. El semisótano es abovedado con aspillera y en la bóveda había cascotes de cerámica para evitar peso. Hay ménsulas decorativas con arcos ciegos en origen de la bóveda.
Entre los materiales usados está la sillería en talud hasta que empieza la verticalidad; después sillares en las esquinas y sillarejo en el resto de la fábrica. Los muros de carga tienen 1,20 metros de espesor, estando la piedra colocada a soga y tizón, trabada con mortero de grava y cal. El techo de las plantas es de vigas de madera y bovedillas de revoltón. En la fachada se aprecian varias ventanas o vanos y tiene un escudo heráldico de los Condes de Soto Ameno.
No es almenada, teniendo remates con pináculos en la terraza y una pequeña moldura.La cornisa está reforzada con sillares, siendo una torre muy esbelta y tras la reforma exterior destaca y luce aún más. Tiene una gran visibilidad sobre la zona, aunque desde el exterior de la finca es casi imposible verla por la vegetación que la circunda.
La vivienda tiene dos plantas con un amplio vestíbulo con arcos. El pavimento era de canto rodado pero en la reforma fue cambiado. Antes de dicha reforma la vivienda era de una sola planta, y tenía un pozo en el vestíbulo. Con la restauración se reforzó la línea superior de la cornisa, y todos estos cambios la ha hecho una vivienda de carácter habitable y residencial.
En el exterior, existe una bodega que es parecida a un aljibe, con puerta adintelada y restaurada con piedras originales. Tiene otra interior, que posiblemente fue la más grande, con cuatro arcos longitudinales, tipo Lo de Die, paralelos a la fachada. Tuvo tres "cups", uno exterior desaparecido y dos interiores, redondo y cuadrado. La cambra desapareció con las reformas. En el exterior también hay una balsa circular, realizada por Fernando Alfaya en el año 1.918 (fecha en piedra en la balsa), que también realizó todo el sistema de riego de la finca.
El estado general no es malo, a pesar de haber
sido ocupada en tiempos pasados por colonos que poco cuidado tuvieron de la
finca hasta su abandono definitivo. Hoy en día y después de una remodelación general, se ha convertido en un conjunto residencial de sus actuales dueños.
Vemos que está cerrado. ¿Es accesible de alfguna forma...?
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