Localización:
El Poblado Amurallado Íbero del Castellar
Colorat se encuentra situado al Norte de la población de Crevillente, en la
comarca del Baix Vinalopó de la provincia de Alicante.
Localización en Google Maps
Vista del Poblado del Castellar Colorat en Google
Para llegar hasta él tenemos que llegar hasta
el paraje conocido como Els Pontets, al Oeste de la población y desde aquí
seguir la ruta que se acompaña en el croquis de Julio Asunción que también nos
llevará hasta el Poblado Amurallado de Peña Negra y, un poco más al norte, al
Poblado Íbero del Castellar Colorat.
Localización en el mapa topográfico
Ruta de llegada al yacimiento (Foto: Julio Asunción)
Historia:
Crevillente es una de las poblaciones que contiene restos arqueológicos de los más
antiguos de la provincia, siendo Peña Negra una de las ciudades protohistóricas
del primer milenio antes de Cristo del Sureste de la península ibérica, así
como de la cultura íbera como lo demuestra el presente yacimiento del Castellar
Colorat.
El origen del castillo de Crevillente y su
muralla con inequívocamente musulmanes. Los pocos documentos existentes
demuestran lo expuesto, ya que en uno de ellos se dice explícitamente: “ la fábrica de dicho castillo se reconose
manifiestamente que es del tiempo de los sarracenos en tant que sus primitivas
paredes son de tapiá o de terra y mortero”.
Quedó esta comarca en el área de expansión
castellana según el Tratado de Almizra, razón ésta por la que las tropas del
infante Don Alfonso las conquistaron en el año 1.245. Como sucedió en otras
comarcas limítrofes, Jaime I tuvo que intervenir para sofocar la rebelión
islámica y en el año 1.265 el monarca aragonés las tornaría a reconquistar,
entregándola al reino de Castilla.
De esta época data la reconstrucción del
castillo de Altamira y sus murallas, y en año 1.304, Crevillente pasaría a ser
integrada en el reino de Valencia, como otros municipios de las comarcas
cercanas. Las murallas, por su parte, debieron pertenecer al recinto
fortificado del antiguo castillo, como construcción anexa al mismo, y rehechos
sobre antiguos restos anteriores de fortificación.
En el año 1.319, Pedro IV marca las normas de
cómo debía guardarse y fortificarse el castillo de Crevillente, sufriendo
nuevas reformas que, unos años después, fueron inspeccionadas por la reina
Leonor, enviando un emisario para dar fe de las mismas, así como de las
fortificaciones del Campo de Elche.
En los años siguientes sería propiedad de diversos señores, pasando a titularidad de la corona en el año 1.469. En el año 1.520, siendo parte del señorío de los Cárdenas, sufriría los efectos de la Guerra de Germanías. La población obtendría el título de Villa concedido por el rey Felipe V por su apoyo a la causa borbónica tras la Guerra de Sucesión.
En los años siguientes sería propiedad de diversos señores, pasando a titularidad de la corona en el año 1.469. En el año 1.520, siendo parte del señorío de los Cárdenas, sufriría los efectos de la Guerra de Germanías. La población obtendría el título de Villa concedido por el rey Felipe V por su apoyo a la causa borbónica tras la Guerra de Sucesión.
Escudo de la ciudad de Crevillente
Estado
actual:
El yacimiento del Poblado Amurallado Ibérico
del Castellar Colorat se haya situado en la cima del monte del mismo nombre que
alcanza una altura de 475 metros s.n.m., inaccesible en sus vertientes norte y
oeste lo que facilitaba su defensa. Se encuentra a 170 metros sobre el cauce de
la rambla que la separa del yacimiento de Peña Negra, levantándose como una
atalaya rocosa siendo u enclave imprescindible para comprender la gestación de
la cultura ibérica.
Por otra parte el Castellar Colorat es el
yacimiento íbero más importante de la sierra de Crevillente y ello es debido sobre
todo a las fortificaciones que se conservan en la cima del monte donde destaca
una gran torre cuadrangular que alcanza los cuatro metros de altura.
Seguramente esta torre da nombre al monte y al yacimiento debido a la piedra
arenisca de tono rojizo con la que está levantada, tono que se hace más patente
con la luz del atardecer.
El yacimiento arqueológico del Castellar
Colorat está datado en los siglos V-IV a.C., si bien es muy probable que el
lugar estuviera ocupado hasta la llegada de los romanos, ya que en sus
inmediaciones apareció un denario de plata romano de época republicana.
Se ha considerado que el Castellar Colorat
debido a la relativa escasa superficie de la cima protegida por esa gran torre
y la muralla adyacente (unos 1.200 metros cuadrados) podría haber sido una
fortificación de control del territorio es decir una atalaya íbera. Pero
también es probable que fuera la acrópolis de un poblado íbero, ya que existen
restos de muros en las laderas sur y oriental del cerro que todavía se conservan
en pie, porque hay muchas probabilidades que tras la desaparición de la ciudad
de Herma (Peña Negra), se creara décadas después un poblado ibérico con su
acrópolis en la cima.
La gran torre está acompañada por otra torre de menores dimensiones (altura de 1,50 metros), con la que forma una entrada de aproximadamente 3,5 m de anchura. Aunque González Prats propuso que ambas torres eran ibéricas, parecen haberse construido en diferentes periodos, debido al diferente trabajo de las piedras con que cada fue fabricada.
La gran torre está acompañada por otra torre de menores dimensiones (altura de 1,50 metros), con la que forma una entrada de aproximadamente 3,5 m de anchura. Aunque González Prats propuso que ambas torres eran ibéricas, parecen haberse construido en diferentes periodos, debido al diferente trabajo de las piedras con que cada fue fabricada.
Así, la que llamamos “gran torre” está
levantada con piedras más grandes y menos trabajadas, sin desbastar. Es posible
incluso que esta gran torre fuese parte de una antigua fortificación de tiempos
anteriores a los ibéricos, ya bien s la Edad del Bronce o al periodo
orientalizante, es decir, que fuera parte de una fortificación en tiempos en
que la ciudad protohistórica de Herna (Peña Negra) estuviese ocupada.
En cambio, los sillares con los que se
construyó la que llamamos “torre pequeña” y que forma la entrada al yacimiento,
están mejor trabajados y son más pequeños de mampostería regular, lo que
indicaría que la fortificación primitiva fuera posteriormente modificada,
probablemente en el siglo III a.C.
Puede ser que la defensa de
la acrópolis fuera reforzada en los comienzos de la conquista romana de la zona
levantina o en otro momento en que fuera necesario reforzar las defensas del
poblado. La muralla que continúa desde esta torre está construida, asimismo,
con este tipo de sillares regulares.
Lo que es cierto es que el Castellar Colorat
prolongaba la consideración de la sierra de Crevillente como un lugar
estratégico y económicamente importante en la protohistoria levantina. La falta
de excavaciones más profundas no permite asegurar que con anterioridad a los
tiempos ibéricos el Castellar Colorat estuviera ocupado, aunque es ilógico
pensar que dadas las posibilidades defensivas y de mayor dominio visual de este
enclave respecto a la Peña Negra, estuviera deshabitado en los tiempos en que
la ciudad orientalizante de Herna estuviera en plena expansión. Las nuevas
excavaciones que se van efectuando en ambos enclaves dará la solución a esta
incógnita a no mucho tardar.
Galería
Fotográfica:
El poblado del Castellar Colorat (Vista general del yacimiento)
La "Gran torre" del Castellar Colorat
La "Pequeña Torre" del Castellar Colorat
Restos de la muralla del poblado
Vivienda del poblado
Pileta ibérica
Pileta ibérica 1
Crátera ibérica orientalizante del Castellar Colorat
Trozo de cerámica ibera con inscripción
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