Información General

Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo García Rico

Elda, Septiembre de 2.013

martes, 24 de marzo de 2015

Poblado Amurallado de Cabezo Redondo (Villena) CA-395



Localización:

 El Poblado Amurallado del Cabezo Redondo se encuentra en las cercanías de la población de Villena, localidad de la comarca alicantina de L´Alt Vinalopó.

Localización en Google Maps

 Su acceso se realiza por la carretera que, desde la población de Villena, se dirige hacia Caudete. A unos dos kilómetros de Villena, llegamos a una rotonda en la que hay que dirigirse a la derecha hacia Caudete. En esa rotonda, al frente, se encuentra el yacimiento de Cabezo Redondo a unos 500 metros.

Localización en el mapa topográfico

Historia:

 La protohistoria de Villena de remonta a las poblaciones de la Edad del Bronce de sus alrededores, de entre los que destaca el Poblado de Terlinques y el que nos ocupa, el Poblado Amurallado del Cabezo Redondo, como los más importantes. De éste último se dice que es originario el famoso Tesoro de Villena, que aunque descubierto a unos 5 kilómetros del poblado, en las cercanías de la carretera que lleva a Bañeres de Mariola, antes de llegar a la población de La Cañada, se dice que perteneció a algún jefe tribal de este poblado.

 Posteriormente, Villena fue ocupada por algunos asentamientos de edad íbera, especialmente la que se produjo en lo que hoy es el castillo de la ciudad, sobre la que se asentó un poblado romano.

 Los orígenes del castillo, a tenor de las excavaciones arqueológicas efectuadas, indican que se trata de un asentamiento romano. Sobre estas ruinas, los musulmanes construyeron la alcazaba original y, aunque las ulteriores reformas cristianas lo remodelaron por completo, aún es posible ver algunas fábricas musulmanas en la actualidad.

 El castillo pasó a manos cristianas en el año 1.239 cuando las tropas del comendador de Alcañiz, al mando de varios nobles pertenecientes todos ellos a la Orden de Calatrava, consiguieron arrebatárselo a los moriscos en una incursión desde Valencia efectuada a tal fin, pasando a manos del rey Jaime I el Conquistador. Este monarca encargó la custodia de la fortaleza a dicha Orden militar hasta que fue entregado al rey de Castilla Fernando III, en virtud del Tratado de Almizra.

 No obstante, en ese periodo ya existían fuertes tensiones entre los dos reinos, Castilla y Valencia, alrededor de esa hipotética divisoria entre ambos para su expansión, y así, el Castillo de la Atalaya se mantendría en esa situación hasta que en 1.244, y a través del Tratado de Almizra que pretendía solucionar esa situación, confirmaría su inclusión al reino de Castilla.

 Durante las sublevaciones moriscas de principios de la década de 1.260, el castillo estuvo en poder árabe, hasta que el rey Jaime I, prestando su colaboración al monarca castellano, pacificaría la región y retornaría nuevamente la fortaleza a Alfonso X el Sabio.

 En 1.296 se produjo una nueva modificación de los límites territoriales, pero Villena siguió perteneciendo a la soberanía de Castilla, aunque se mantuvo en una posición poco definida y limítrofe. Alfonso II de Valencia daría el título de príncipe de Villena al infante D. Juan Manuel, hijo del infante Manuel. El infante D. Juan Manuel residiría en la fortaleza villenense, donde crearía buena parte de su producción literaria. También vivió en el castillo la hija de Jaime II, con la que aquel se casaría en segundas nupcias. De esta época datan muchas construcciones y reformas en la fortaleza.

 Posteriormente, a finales del siglo XIV, recibiría la propiedad el conde de Denia y duque de Gandía, a raíz de lo cual se constituiría el Marquesado de Villena, de gran trascendencia por los territorios que ocupaba dicho marquesado. Con Alfonso de Aragón el marquesado quedaría incorporado a la corona castellana.

 El rey Juan II de Castilla, hermano mayor de la princesa Isabel de Castilla, otorgaría el marquesado a su favorito, el intrigante Juan Pacheco y éste, a su vez, lo cedería cinco años después a su hijo Diego López Pacheco a raíz de su matrimonio como regalo de bodas. De esta época data la construcción de la parte superior de la Torre del Homenaje, claramente diferenciada de la parte inferior, como lo demuestra la existencia del escudo de armas de los Pacheco en su muro.

 A finales del siglo XV, el marqués Diego López Pacheco se declaró partidario de los derechos al trono de Castilla de Juana la Beltraneja, hija de Juan II, en contra de los intereses pactados en el Tratado de Guisando a favor de Isabel de Castilla ( Isabel la Católica). Este hecho contribuiría a que el descontento de la población desembocara en una revuelta que acarrearía la muerte de muchos judíos y conversos refugiados en la fortaleza.

 La población pretendía como dueño de la fortaleza al conde de Cocentaina, Juan Roís de Corella. No obstante, las revueltas finalizarían y los Reyes Católicos zanjarían la cuestión incorporando definitivamente el marquesado a la corona de Castilla en 1.480.

 Durante las Germanías, el hecho más notable es que tras la derrota en Gandía, el virrey de Valencia, D. Diego Hurtado de Mendoza, hallaría refugio en el castillo de Villena.

 En el periodo de la Guerra de Sucesión, la población tomó partido por la causa borbónica y un pequeño grupo de partidarios del rey Felipe V resistirían los asedios de las tropas del Archiduque de Austria. Por este motivo, Felipe V le dio a Villena el  título de Muy Noble y Muy Leal.

 Posteriormente, en el siglo XIX se perdieron parcialmente las bóvedas almohades de la Torre del Homenaje como consecuencia de la voladura que el mariscal Suchet realizó en la toma de la fortaleza en la Guerra de la Independencia.


Escudo de la ciudad de Villena

Estado actual:

 El actual poblado  está adscrito a la Edad del Bronce, probablemente coetáneo, o algo posterior, al Poblado de Terlinques, ya que algunos autores sostienen que los pobladores de éste lo abandonaron para poblar el del Cabezo Redondo.

 El poblado es uno de los más importantes del Bronce valenciano y de los más conocidos por la importancia de los hallazgos hechos en él. Descubierto en el año 1.870 por Juan Vilanova y Piera, fue en la década de los años 50 cuando el famoso arqueólogo villenense José Mª Soler llevó sistemáticamente las excavaciones desde entonces, siendo en la actualidad un verdadero Parque Arqueólogico, donde se suceden las visitas guiadas al mismo.

 Se trataba de un verdadero centro comarcal que se habitó entre los años 1.500 y 1.100 a.C, perteneciendo con casi total seguridad a la cultura argárica.

 Este poblado llegó a contar con unos 700 habitantes, lo que da idea de las dimensiones del mismo, ya que ocupa la casi totalidad del cerro, aunque muchas de sus estructuras han desaparecido por la infeliz circunstancia de que existían canteras de yeso en el pasado que han destruido gran parte de las mismas, siendo ya irrecuperables.

 En el interior del recinto amurallado se constituía el poblado, donde ha sido exhumado gran cantidad de restos cerámicos y líticos correspondientes a la Edad del Bronce, que en su mayoría están expuestos en el Museo Arqueológico de Villena, especialmente el conjunto del Tesorillo de Cabezo Redondo, así como el Tesoro de Villena.

 El poblado estuvo rodeado de un amurallamiento externo y algunos de sus lienzos fueron exhumados en las primeras prospecciones arqueológicas, y dentro del recinto las casas se adosaban unas a otras en manzanas separadas por calles, por las que circulaba el agua a través de verdaderos “canales” en las mismas. Las casas eran fabricadas con muretes y en sus esquinas se clavaban palos que sostenían las techumbres hechas con matorral que se aglutinaba con argamasa de barro.

 Las cerámicas halladas son de gran calidad y algunas de ellas de compleja elaboración. Las características de los objetos de hueso, piedra o metal indican una cultura prehistórica, pero nada primitiva. De entre los objetos de metal destacan hachas y cuchillos de bronce, así como adornos en oro y plata, lo que da a entender que existía un verdadero centro metalúrgico en el poblado.

 Otro detalle importante hallado en el poblado es que los enterramientos se hacían en el interior de las propias viviendas, siendo acompañadas de ricos ajuares. En una de las viviendas fue encontrado el famosísimo Tesorillo del Cabezo Redondo, compuesto de 35 piezas de adorno personal en oro, con un peso total de 150 gramos del precioso metal.

 También destaca la existencia de un telar de la Edad del Bronce, en el que se hallaron 48 pesas en el mismo durante la campaña de 2.008.

Galería fotográfica:

































No hay comentarios:

Publicar un comentario