Información General

Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo García Rico

Elda, Septiembre de 2.013

viernes, 27 de marzo de 2015

Poblado Amurallado de Terlinques (Villena) CA-394



Localización:

 El Poblado Amurallado de Terlinques se encuentra en las cercanías de la población de Villena, localidad de la comarca alicantina de L´Alt Vinalopó.

Localización del yacimiento en Google Maps

 Su acceso se realiza por la carretera que, desde la población de Villena, se dirige hacia Pinoso. A unos tres kilómetros de Villena, a nuestra derecha, está el Cerro o  Tossal de Terlinques, en cuya cumbre se encuentran los restos de este poblado de la Edad del Bronce, cerca del mojón geodésico del cerro.

Mojón geodésico del Cerro Terlinques

Localización del yacimiento en el mapa topográfico

Vista general del Yacimiento del Cerro Terlinques (Villena)

Historia:

 La protohistoria de Villena de remonta a las poblaciones de la Edad del Bronce de sus alrededores, de entre los que destaca el Poblado del Cabezo Redondo y el que nos ocupa, el Poblado de Terlinques, como los más importantes.

Posteriormente fue ocupada por algunos asentamientos de edad íbera, especialmente la que se produjo en lo que hoy es el castillo de la ciudad, sobre la que se asentó un poblado romano.

 Los orígenes del castillo, a tenor de las excavaciones arqueológicas efectuadas, indican que se trata de un asentamiento romano. Sobre estas ruinas, los musulmanes construyeron la alcazaba original y, aunque las ulteriores reformas cristianas lo remodelaron por completo, aún es posible ver algunas fábricas musulmanas en la actualidad.

 El castillo pasó a manos cristianas en el año 1.239 cuando las tropas del comendador de Alcañiz, al mando de varios nobles pertenecientes todos ellos a la Orden de Calatrava, consiguieron arrebatárselo a los moriscos en una incursión desde Valencia efectuada a tal fin, pasando a manos del rey Jaime I el Conquistador. Este monarca encargó la custodia de la fortaleza a dicha Orden militar hasta que fue entregado al rey de Castilla Fernando III, en virtud del Tratado de Almizra.

 No obstante, en ese periodo ya existían fuertes tensiones entre los dos reinos, Castilla y Valencia, alrededor de esa hipotética divisoria entre ambos para su expansión, y así, el Castillo de la Atalaya se mantendría en esa situación hasta que en 1.244, y a través del Tratado de Almizra que pretendía solucionar esa situación, confirmaría su inclusión al reino de Castilla.

 Durante las sublevaciones moriscas de principios de la década de 1.260, el castillo estuvo en poder árabe, hasta que el rey Jaime I, prestando su colaboración al monarca castellano, pacificaría la región y retornaría nuevamente la fortaleza a Alfonso X el Sabio.

 En 1.296 se produjo una nueva modificación de los límites territoriales, pero Villena siguió perteneciendo a la soberanía de Castilla, aunque se mantuvo en una posición poco definida y limítrofe. Alfonso II de Valencia daría el título de príncipe de Villena al infante D. Juan Manuel, hijo del infante Manuel. El infante D. Juan Manuel residiría en la fortaleza villenense, donde crearía buena parte de su producción literaria. También vivió en el castillo la hija de Jaime II, con la que aquel se casaría en segundas nupcias. De esta época datan muchas construcciones y reformas en la fortaleza.

 Posteriormente, a finales del siglo XIV, recibiría la propiedad el conde de Denia y duque de Gandía, a raíz de lo cual se constituiría el Marquesado de Villena, de gran trascendencia por los territorios que ocupaba dicho marquesado. Con Alfonso de Aragón el marquesado quedaría incorporado a la corona castellana.

 El rey Juan II de Castilla, hermano mayor de la princesa Isabel de Castilla, otorgaría el marquesado a su favorito, el intrigante Juan Pacheco y éste, a su vez, lo cedería cinco años después a su hijo Diego López Pacheco a raíz de su matrimonio como regalo de bodas. De esta época data la construcción de la parte superior de la Torre del Homenaje, claramente diferenciada de la parte inferior, como lo demuestra la existencia del escudo de armas de los Pacheco en su muro.

 A finales del siglo XV, el marqués Diego López Pacheco se declaró partidario de los derechos al trono de Castilla de Juana la Beltraneja, hija de Juan II, en contra de los intereses pactados en el Tratado de Guisando a favor de Isabel de Castilla ( Isabel la Católica). Este hecho contribuiría a que el descontento de la población desembocara en una revuelta que acarrearía la muerte de muchos judíos y conversos refugiados en la fortaleza.

 La población pretendía como dueño de la fortaleza al conde de Cocentaina, Juan Roís de Corella. No obstante, las revueltas finalizarían y los Reyes Católicos zanjarían la cuestión incorporando definitivamente el marquesado a la corona de Castilla en 1.480.

 Durante las Germanías, el hecho más notable es que tras la derrota en Gandía, el virrey de Valencia, D. Diego Hurtado de Mendoza, hallaría refugio en el castillo de Villena.

 En el periodo de la Guerra de Sucesión, la población tomó partido por la causa borbónica y un pequeño grupo de partidarios del rey Felipe V resistirían los asedios de las tropas del Archiduque de Austria. Por este motivo, Felipe V le dio a Villena el  título de Muy Noble y Muy Leal.

 Posteriormente, en el siglo XIX se perdieron parcialmente las bóvedas almohades de la Torre del Homenaje como consecuencia de la voladura que el mariscal Suchet realizó en la toma de la fortaleza en la Guerra de la Independencia.


Escudo de la ciudad de Villena

Estado actual:

Plano general de las excavaciones de Terlinques

 El actual poblado de Terlinques está adscrito a la Edad del Bronce, probablemente coetáneo al Cabezo Redondo, aunque algunos autores lo citan como anterior a éste, pudiéndose haber trasladado sus habitantes al nuevo poblado de Cabezo Redondo al abandonarlo. 

 El Cerro de Terlinques está amesetado y protegido por muros de piedra que mantienen el potente estrato de tierras grises que forman la base del poblado.Estos muros son bien visibles todavía en el lado Oeste y se hallan algo más derrumbados en la zona Este y Sur, donde se acumulan las piedras que formaban los mismos.

 Aunque el yacimiento fue descubierto en los años 50 por D. José Mª Soler, haciendo las primeras prospecciones arqueológicas, no fue hasta 1.969 cuando la Universidad de Valencia realizó el primer estudio en profundidad de este yacimiento, descubriendo el cruce de dos grandes muros: uno en dirección E-O y otro en dirección N-S.

 En la ladera septentrional, después de la delimitación del muro meridional y sus plataformas aterrazadas asociadas, se pudo determinar que esta estructura amurallada parece constituir el cierre del poblado en esta ladera, o al menos, de las construcciones asociadas a la misma.

 Se trata de un paramento de doble cara, de unos 70 cm. de anchura y que conserva al menos tres hiladas de alzado, realizadas con dolomías locales del cerro. Además, se han identificado dos anillos o plataformas murarías.

 En el interior del recinto amurallado se constituía el poblado, donde ha sido exhumado gran cantidad de restos cerámicos y líticos correspondientes a la Edad del Bronce, que en su mayoría están expuestos en el Museo Arqueológico de Villena.

Galería fotográfica:





















No hay comentarios:

Publicar un comentario