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Ximo García Rico

Elda, Septiembre de 2.013

jueves, 5 de marzo de 2015

Atalaya Íbera y Santuario de Las Tres Hermanas (Aspe) CA-387



Localización:

 La Atalaya Íbera de Tres Hermanas  se encuentra situada a unos 3  km. al  SE de la población alicantina de Aspe, en la comarca del Vinalopó Mitjá.

Localización de la Atalaya y Santuario de Tres Hermanas en Google Maps

 Su localización exacta es el pico central de la alineación de tres cerros denominados “Las Tres Hermanas”, de donde toma su nombre. A estos cerros se llega por la carretera Aspe-Elche, y tras pasar el cruce de entrada al Polígono Industrial “Tres Hermanas”, sale a nuestra derecha un camino de tierra que nos deja ante una vivienda abandonada, llamada “Casa Nueva”. 

Vista de la Casa Nueva desde el santuario íbero

 Desde aquí buscaremos la subida al cerro central, pasando por la construcción denominada “santuario ibérico” y  la edificación adyacente .Nos dirigiremos hacia  la cumbre y hallaremos  en ella los restos de la atalaya o torre vigía íbera.


Localización del yacimiento en el mapa topográfico

Historia:

 Los primeros poblamientos en Aspe se adscriben a la Edad del Bronce, y prueba de ello es el  poblado amurallado situado en el Tabayá, correspondiente a un “castrum” de dicha época prehistórica, por los restos encontrados en él, que junto al poblado de La Horna, constituyen los restos más importantes adscritos a la Edad del Bronce en esta parte del Vinalopó Mitjá.

 La prueba del asentamiento ibérico de la zona la encontramos en el presente poblado íbero de Tres Hermanas, sucesor de un posible asentamiento orientalizante del I milenio a.C., que dio paso a la construcción de este poblado cuya cronología se ha adscrito a los siglos V y IV a.C.

 Las primeras noticias de este yacimiento se remontan a la década de los años 80, cuando se depositaron en el Museo Arqueológico Provincial los materiales  recogidos en el mismo, donde, aparte de algunos fragmentos cerámicos de la Edad de Bronce, se encontraron esparcidos por una superficie de unos 6.000 m2. gran cantidad de cerámica y otros objetos líticos y de metal, correspondientes a época ibérica.

 La mayoría de los historiadores relacionan la fortaleza del Castillo del Río con la antigua Aspis Ibérica del tiempo de la dominación romana, donde estaba establecida la primitiva colonia del imperio en estas tierras del Vinalopó Mitjá.

 Las campañas de excavaciones arqueológicas (1.979-1.987), han puesto de manifiesto que la fortaleza romana dio paso al asentamiento rural de la sociedad islámica tras la invasión de estas tierras, constituyéndose en cabeza administrativa de un hisn árabe y, para su defensa ante los cristianos, construyeron la fortaleza próxima al cauce del río y alejada de los núcleos de explotación de las ricas huertas. Así nació el husun almorávide a mediados del siglo XII, independiente del distrito de Alicante.

 La conquista cristiana del lugar acaece alrededor del año 1.250 y fue protagonizada por el infante Pedro de Aragón, quien se lo cedió a Alfonso X el Sabio. Posteriormente perteneció al infante Juan Manuel, pero en el contexto de la guerra con Castilla, fue ocupado por los aragoneses y confiado al rais de Crevillente. Finalmente, por la sentencia de Torrellas, en 1.304 la fortaleza y la medina islámica de Aspe quedaron incorporadas al reino de Valencia.

 Durante la Baja Edad Media, dependió de diversos nobles para terminar, a finales del siglo XV, en poder de los condes de Cocentaina y , tras la expulsión de los musulmanes, el marqués de Elche se hizo cargo de la fortaleza y sus posesiones, otorgando carta puebla a los 157 repobladores cristianos que ocuparon estas tierras.


Escudo de la población de Aspe

Estado actual:

 En las estructuras  se han podido constatar varias alineaciones de muros en el cerro occidental y en la ladera del central, donde se distinguen dos departamentos, uno sin excavar y otro parcialmente excavado clandestinamente con una rebaja de unos 25 cm. Se corresponde con una posible "vivienda" del sacerdote íbero adscrito al Santuario cercano.

Posible vivienda "sacerdotal" del Santuario íbero de Tres Hermanas

 En el antecerro central aparece una construcción totalmente excavada que se ha asignado a un santuario íbero, dependiente del poblado.

El Santuario Íbero de Tres Hermanas

 La construcción superior del cerro perteneció con toda posibilidad a una torre atalaya íbera, construida entre  finales del siglo V a.C y primeros del siglo IV a.C., cuyos paramentos se construyeron con un doble lienzo de piedras irregulares, seguramente de una cantera cercana, trabadas con argamasa de cal, arena y agua. Esta construcción, al parecer, está levantada sobre otra más antigua, probablemente del I milenio a.C. y correspondiente al Período Orientalizante.

La Atalaya íbera de Tres Hermanas ( detalle)

 Cerca de la atalaya se construyó el poblado, donde se constata la intervención de arquitectos íberos en la planificación del mismo, así como de la atalaya superior y de la fortificación de la ladera del poblado. Sin embargo, la cronología del santuario del antecastro es más moderna, seguramente de finales del siglo IV a.C. 

La cerámica ática encontrada es el mayor exponente de la vajilla doméstica del poblado, sobre todo la del tipo “kylix”, así como una pátera de la primera mitad del siglo IV a.C. También se han identificado 13 piezas correspondientes a ánforas ibéricas, muy similares a las encontradas en el yacimiento íbero del Puntal de Salinas, y adscritas a la misma época.

 Además, en la atalaya superior se ha encontrado material metálico, correspondiente a trozos de armas íberas, especialmente un trozo de falcata que tiene una longitud de 12 cm., bastante exfoliada. Además, se han hallado trozos de lanza y un trozo de jabalina o soliferreum, lo que confiere a la misma un marcado carácter de defensa del poblado.

Galería fotográfica:





















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