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Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo García Rico

Elda, Septiembre de 2.013

martes, 12 de agosto de 2014

Revellín de la Isla de Tabarca (Alicante) CA-337



Localización:

 El Revellín de Tabarca se localiza en la isla del mismo nombre situada frente a la costa de Santa Pola, frente al faro, y de la que el geógrafo árabe Al-Idrisi (siglo XII), dijo: “…en las inmediaciones de Laqant (Alicante) se encuentra la isla Ablanasa ( Tabarca), frente al cabo al- Nadur (Santa Pola) a una milla de distancia a la costa, puerto excelente donde se ocultan los navíos de los enemigos…”. Se trata de una edificación de la ciudadela amurallada, independiente del baluarte y de la muralla propiamente dicha.

Localización en Google Maps

 La mejor forma de llegar a la isla es por mediación de las motonaves que parten de los puertos de Santa Pola o Alicante. En el primer caso, la travesía tarda una media hora hasta la isla, y en el segundo unas dos horas, atravesando el Cabo de Santa Pola en dirección a la isla.

Localización en el mapa topográfico

 El revellín es la pieza triangular que se aprecia cuando vamos hacia el poblado, donde en la parte sur hay unas edificaciones. El acceso de la plaza del revellín a la ciudadela se efectuaba por la Puerta de San Miguel.

Historia:

 La población de la isla está documentado que procede de un grupo de cautivos de origen italiano, que llegaron a ella a lo largo del siglo XVIII, cuando fueron liberados de los moros que los tenían cautivos en la isla tunecina de Tabarka. En España encontraron asilo político y fueron enviados a colonizar la isla, donde se dedicaron principalmente a la pesca.

 No es difícil adivinar que la mayoría de los habitantes actuales de la isla son los descendientes de estas familias de refugiados y no hay más que preguntar por sus apellidos para averiguarlo.

 Además del recinto amurallado, existe también la Torre de San José que pertenece al sistema defensivo de la isla. Las murallas están totalmente construidas de bloques  de arenisca procedente de La Cantera, parte occidental de la isla, en la que todavía se observan los trabajos de cantería efectuados allí para la elaboración de los sillares que constituyen la fábrica de la muralla.

 La construcción del recinto amurallado data del siglo XVIII y es lo que queda de la ciudadela construida por los habitantes de la isla para resistir los continuos ataques de los piratas berberiscos. En su interior se ubicaba el denominado Castell de Tabarka, del que nada queda, ya que sus cimientos fueron empleados para construir la actual iglesia parroquial. Dicho castillo, remodelado en el siglo XVIII, estaba constituido por un torreón central de planta cuadrada, con un patio interior y una zona subamurallada que contenía el resto de dependencias anexas al mismo, con garitones en los ángulos del lienzo de las murallas del castillo. Debido a su estado de abandono, a finales del siglo XIX fue remodelado y convertido en la Iglesia Parroquial.

 El recinto amurallado exterior está dotado de diversas puertas de entrada, algunas en perfecto estado de conservación, así como de otros elementos defensivos, tales como aspilleras, garitas y dependencias subterráneas anexas a las citadas murallas de la isla. Otro elemento del recinto es el revellín.

Escudo de la ciudad de Alicante

Estado actual:


Plano de situación del Revellín de Tabarca

 Los escasos restos arqueológicos testimonian una antigüedad de la isla, para sus primeros pobladores, en la época romana y la documentación escrita menciona la construcción de una torre o “castell” en la baja edad media, presumiblemente donde hoy se encuentra la iglesia parroquial de la isla.

 Desde la Baja Edad Media hasta el siglo XVI, la isla fue refugio de piratas y berberiscos, dado que la isla se encontraba deshabitada. Desde aquí, los piratas realizaban sus escaramuzas a la costa para el saqueo y toma de rehenes, que después enviaban a Argel cautivos. Durante la segunda mitad del siglo XVII, la isla fue rescatada de manos berberiscas, pasando a la corona.

  El asentamiento más estable en la isla arranca con la fundación de la villa de Nueva Tabarka en el siglo XVIII. La ciudad, como todas aquellas de nueva planta, fue diseñada en su totalidad, desde sus murallas hasta sus calles y plazas, la iglesia y el palacio del Gobernador, así como con todos los elementos para la vida económica: puerto, era, horno de pan, horno de cal, aljibe, etc.

 Hoy en día, aunque algo deteriorado, podemos observar el diseño de una ciudad borbónica. 

 El recinto amurallado se adapta a la topografía y perímetro del brazo occidental de la isla, sus murallas son de sillería de gran formato, con ángulos matados y desarrollo horizontal, definida su altura por una moldura de medio bocel y rematada en cañoneras, cuya estructura y anchura permiten emplazar en su interior almacenes, depósitos, etc.

 Las puertas de la ciudadela se disponen en un eje E-O, denominándose, en este orden, San Rafael y San Gabriel, y una tercera, en su fachada Norte, que daba a un pequeño astillero, llamada de San Miguel. Todas ellas son de sillería con falsas columnas almohadilladas y pilastras, al estilo neoclásico, con arco apainelado y cuerpo de guardia en su interior.

 Exceptuando la de San Miguel, que en su friso portaba el escudo de los Borbones, a las otras les falta el remate o entablamiento; asimismo, sólo la puerta de San Gabriel sustenta la inscripción “CAROLVS III, HISPANIARUM REX, FECIT, EDIFICAVIT”. En los planos originales estaban previstos revellines defendiendo los ingresos, pero sólo llegó a medio edificarse el de la puerta de San Gabriel.

 En el año 1.760, durante el reinado de Carlos III, comenzaron las obras bajo la dirección del gobernador de Alicante, Guillermo de Baillencourt y, diez años después, cuando comenzaron a recibirse los primeros cautivos redimidos, todavía se estaban realizando obras bajo la dirección del coronel de Infantería Fernando Méndez, autor del proyecto.

 La ciudad planificada no llegó a concluirse nunca y en la actualidad se están realizando constantes restauraciones y consolidaciones, para mantenerla en su estado más original; ello permite, durante su visita, retrotraernos casi al siglo XVIII y disfrutar de la contemplación de una ciudad neoclásica, en el estado más puro.

 En 1.760 se plantearon las primeras propuestas de fortificación de la isla. Fue F. Menéndez quien proyectó un trazado completo de la construcción defensiva con fines militares, asi como para proteger y albergar a los italianos rescatados por el rey Carlos III a los piratas tunecinos.

 Los diferentes baluartes estructuran el recinto, así como su revellín. Dicho recinto, se abre con tres puertas: la de San Miguel ( también llamada Puerta de Alicante) al Norte; la Puerta de Levante, en esta situación, y la Puerta Trancada o puerta Sur. Fuera de este recinto se proyectó la Torre de San José.

 El eje principal, de Este a Oeste, de mayor longitud, configura la calle Mayor, desde la Puerta de Levante y se constituye como el eje funcional de la fortificación del recinto amurallado. Sobre el centro poblacional se encuentra el eje Norte-Sur, que cruza al anterior en la plaza Mayor Carolina.

 El Revellín de Tabarca cumplía la misión que dicha edificación tiene: se trata de la fortificación de entrada a la ciudadela amurallada, a modo de una pequeña plaza de armas, donde, aparte de dar acceso a la puerta de San Miguel, servía como lugar donde se celebraban los actos castrenses propiamente dichos.

 Se sitúa el revellín en la parte noreste de la isla, inmediatamente antes del acceso a la puerta de San Miguel y se da la circunstancia de que bajo él, se situaba el aljibe más importante de la ciudadela, que abastecía con el agua de lluvia a toda la población civil y militar.

 En la actualidad, una edificación moderna situada en sus cercanías desvirtúa la apariencia del mismo, por lo que se estudia el posible retranqueo de esta edificación para poder realizar las obras oportunas para la recuperación total del revellín y pasar a formar parte, en la forma más original posible, del resto de la ciudadela.

 Todo el recinto amurallado es visitable, tanto muralla, baluarte y revellín, y las puertas de acceso dan a unas zonas de baño espléndidas, por lo que tienen, además de un marcado interés cultural, un gran interés turístico, ya que son miles y miles los visitantes que cada año se acercan a esta isla privilegiada del litoral alicantino.


Galería Fotográfica:








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