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Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

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Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

jueves, 13 de febrero de 2014

Torre o Batería de La Granadella ( Jávea) CA-177



Localización:

 La Torre de Granadella, o Batería de Granadella, se encuentra situada en la Cala del mismo nombre en la bella ciudad de Jávea ( Xàbia, en valenciano), perteneciente a la comarca alicantina de la Marina Alta.

Localización en Google Maps

Vista de la Torre o Batería de la Granadella en Google

 Para llegar a la Cala de la Granadella, donde se encuentra la torre, debemos tomar la carretera que desde Benitachell se dirige al Cabo de la Nao, por la aldea de El Tosalet. Antes de llegar al cabo, nos encontramos una carretera a nuestra izquierda que indica claramente “Cala Granadella” y nos dirigiremos por ella hasta llegar a nuestro destino.

 Su ubicación no tiene pérdida alguna, ya que se encuentra en la zona sur de la cala, enclave hermoso, tranquilo y de limpias aguas, situado entre el pinar de la sierrecilla de Arnella. A la entrada de esta pequeña ensenada, perfectamente indicada, sobre lo que se conoce localmente como “Morro del Castell”, se encuentran los restos de la torre o batería de Granadella.


Localización en el mapa topográfico

Historia:

 Los distintos hallazgos arqueológicos realizados en el término municipal permiten asegurar  que los orígenes de Xàbia se remontan a la época de las colonizaciones mediterráneas del tiempo fenicio ó griego, y algunos historiadores afirman que la antigua ciudad se podía asimilar a las antiguas ciudades de Hemeroscopeon o Alonis, aunque no hay certeza absoluta de que así haya sido.

 Si quedan documentos escritos que Xàbia era una plaza fortificada romana en tiempos del general Sertorio, en la ocupación romana de Alicante.

 El origen de la población queda más cierto en el establecimiento de una alquería islámica tras la invasión musulmana de la provincia, con pobladores procedentes de Denia, y no es raro que éstos se establecieran en otras alquerías cercanas a Xàbia.

 Jaime I el Conquistador, tras su recuperación, hizo donación del lugar a su hijo el infante Don Pedro en el año 1.233 y, a finales del siglo XIV, todas las alquerías de la demarcación consiguieron la independencia definitiva de Denia.

 A partir de 1.431 sería propiedad de la familia Sandoval y, posteriormente, paso a poder del ducado de Medinaceli.

 En el transcurso de la Guerra de Sucesión, la población se declaró partidaria del rey Felipe V. Sufrió el sitio de las tropas austracistas y acabaría siendo ocupada por las mismas en el año 1.707. Su valerosa defensa le llevó a obtener el privilegio otorgado por el rey, de llevar la flor de lis en su escudo.



Recreación de la Torre Granadella, según grabado del Museo de Xàbia

 En la Guerra de la Independencia fue tomada por las tropas napoleónicas, que saquearon distintos edificios, y especialmente la Iglesia de San Bartolomé. Al parecer, en esta época fué bombardeada por los barcos franceses desde la cala dejándola practicamente destruida.




Escudo de la población de Jávea

Estado actual:



Planos originales de la Torre de Granadella



  Los trabajos efectuados en las ruinas de la fortaleza entre los años 2.001 y 2.005 por el Ayuntamiento de Xàbia con vistas a convertirlo en uno de los referentes turísticos de la zona y parada obligada de todo senderista que coja las rutas medioambientales establecidas han permitido recuperar algunos de sus restos y devolverle parte de su esplendor perdido por la acción de arbustos maleza y abandono secular (Martí La Peña, 2012). Aunque siempre se le ha conocido como el Castell de Granadella la realidad es que no se trata de un castillo al uso sino que realmente es una Batería de Costa, similar a la que existe en Moraira aunque de distinta factura.

 En la década de los 80 del siglo pasado se publicaron algunos materiales cerámicos localizados en los alrededores de la construcción, donde se identificaban varias cerámicas datadas en la segunda mitad del siglo XIV (Roig i Sarrión 1987) que indica la existencia durante el siglo XV de un hipotético puesto de guardia en esta cala (Bolufer Marqués, 2005). Quizás, estos restos dan sentido a las noticias extraídas de la Crónica de Martí de Viciana (1.564) sobre la construcción de un castillo en la Granadella en el año 1.492 levantado por orden del Marqués de Denia Don Diego de Sandoval, aunque los recientes trabajos arqueológicos no han encontrado ningún resto que pueda relacionarse con una construcción defensiva anterior, o que la actual batería al ser construida acabara con cualquier resto preexistente del citado castillo (Martí la Peña, 2012).

 Los restos que actualmente presiden la punta de la cala muestran una batería de costa de cronología borbónica, con una planta mixta con un frente semicircular orientado al norte de unos 13 metros y un fondo de 15 metros. Su altura total debía rondar los 17 metros, aunque ahora su coronamiento está perdido. Atendiendo a lo que apreciamos en los planos de la construcción de la batería que aun se conservan y que están datados en el año 1.737, parece que contaba con dos forjados a los que se accedía por una estrecha escalera de caracol. Uno, situado por debajo de la planta de acceso, y un segundo que comunicaba la cámara con la plataforma artillera. Los muros son de unos 2 metros de ancho en su parte inferior rebajándose a 1,5 metros en la parte superior. El frente de tierra poseía foso, que descendía hasta casi el nivel de cimentación de la batería, por lo que además debería de disponer de un puente retráctil o contar con una escala de cuerda enrrollable que aislase del exterior a los guardias impidiendo la acción invasora. El acceso al propugnáculo principal se encontraba en el frente que mira hacia el interior, con un vano de deriva interna que debía de encontrarse en altura de unos 7,5 metros del suelo.

 Situada por debajo del acceso, existía una planta inferior con dos cámaras. La primera tendría unos 25-30 metros cuadrados de superficie, utilizada como armario de la munición y almacén de alimentos para los guardas. La segunda cámara, destinada para el cuerpo de guardia, contaba “...un tinglado bueno y dos alazenas para resguardo de efectos y pertrechos...” (Pastor Fluixá, 1988) y con una batería de 5 troneras con deriva interna que permitía controlar la cala y el mar abierto. Desde aquí, se dispone el tramo de escalera de caracol que conecta la cámara principal con la plataforma artillera, que contaba con capacidad para albergar 2 cañones y estaba dotada con 3 cañoneras de deriva externa. El remate está realizado con un parapeto abocelado a la barbeta. Se cree que la fachada debería contar con el habitual escudo de armas borbónico que suele presidir las fortificaciones de este momento, similar al que existe en la Batería de Moraira, aunque en las planimetrías históricas no se aprecia en la fachada.

 La actuación arqueológica del año 2.005 también permitió localizar un aljibe para el almacenamiento del agua del consumo de la tropa destinada a la batería y donde han aparecido el mayor número de material cerámico recogido en la actuación, que muestra una horquilla cronológica situada en la segunda mitad del siglo XVIII (Martí la Peña, 2012).

 Las noticias de esta fortificación también sitúan su levantamiento entre los años 1.737 y 1.742, durante el reinado Fernando VI. Como ocurre en el caso de la Batería de Moraira, esta defensa nace como última solución de la política emprendida por el Marqués de la Ensenada para frenar las incursiones corsarias en la costa de Alicante, como ocurrió en el desembarco del año 1.779, en el que varias naves del puerto de Xàbia fueron atacadas por un jebeque tunecino, que se refugió en la Cala de Granadella, donde, después de reñido combate en el que tomaron parte más de 50 hombres de tierra, consiguieron derrotar a los corsarios (Palau Diego, 1983). Lo que nos parece significativo es que el ataque fue tan reñido por la nula actividad de la batería de la Granadella, la cual, al parecer, tenía los cañones desmontados, lo que obligó a un enfrentamiento casi cuerpo a cuerpo sin apoyo artillero (Bolufer Marqués, 2005). De ser cierto, indicaría que la vida activa de esta defensa costera fue escasa, ya que su vida pasiva como enclave de vigilancia, se extenderá hasta la guerra con el Francés a principios del siglo XIX, cuando parece ser que se produjo la voladura de la misma (Martí la Peña, 2012).

  Se desconoce cuál era su remate ya que no quedan vestigios de su terraza, porque en la actualidad se encuentra totalmente desmochada, aunque se cree, por los planos originales que se conservan todavía, que tenía terraza con algunos elementos decorativos en su parte final, principalmente rosetones que pudieron sostener algún tipo de “terraza corrida”.


Galería fotográfica:













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Visita del día 15-12-2.018 (Fotos de Fco. Javier Alonso Martín)







Visita efectuada el 27-01-19:








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