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Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo García Rico

Elda, Septiembre de 2.013

sábado, 12 de abril de 2014

Castillo de Alpatró (Vall de Gallinera, Alicante) CA-280


Localización:

 El Castillo de Alpatró, también conocido simplemente Castellot de L´Alpatró, se encuentra en la localidad homónima, en el Valle de Gallinera, perteneciente a la comarca alicantina de la Marina Alta.

Localización en Google Maps

 Se sitúa  frente a la localidad, muy visible desde la misma. Preguntar a cualquier habitante de la población el sendero que nos lleva hasta la fortaleza, ya que solamente se puede acceder a ella a pie por el mencionado sendero.

Localización en el mapa topográfico

Historia:

 Los primeros indicios de presencia humana en el Valle de Gallinera se remontan al Paleolítico medio ( 100.000-50.000 a.C), según los materiales encontrados en la Cova d´En Pardo. De esta etapa merece especial atención las muestras de arte rupestre en los abrigos del valle, declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

 Ya en la Edad del Bronce se localizaron restos en el poblado de la Peña Foradá, con muchas muestras de cerámica que indican que el luigar ya fue poblado en esta época. Posteriormente, en las alturas del valle, floreció la cultura ibérica en el poblado de Xarpolar, así como en otros yacimientos.

 Fue en el siglo X cuando se produce la invasión musulmana del valle, construyéndose por ellos una serie o red de alquerías, asociadas al cultivo de la vid y el olivo. Se llegaron a contabilizar una veintena de alquerías. En los años 40 fue encontrada una lápida sepulcral árabe en una de ellas, que se conserva en el Museo de Alcoy.

 Hasta la conquista cristiana del territorio, el Valle de Gallinera estuvo dominado por el caudillo árabe Al-Azraq, cuya residencia se encontraba en Alcalá de la Jovada. Fue en el año 1.244 cuando los árabes se rindieron, mediante el Pacto de Pouet, al infante Alfonso de Aragón, hijo de Jaime I. Mediante el citado pacto algunos de los castillos y fortalezas árabes pasaron a manos de los cristianos.

 Sin embargo, sobre el año 1.277 se produjeron un par de revueltas de los moriscos (musulmanes convertidos al Cristianismo) para no cumplir lo pactado, y tuvo que ser reprimidas por el rey Pedro III, el cual acabó con ellas, otorgando más tarde, en 1.279, una carta puebla.

 Con la llegada de la nobleza cristiana el Valle de Gallinera pasó a convertirse en señorío feudal a manos del infante Pere de Aragón, conde de Ribagorza, siendo los últimos los Sres. De Borja, duques de Gandía.

 En el año 1.609, Felipe III decretó la expulsión de los moriscos. Todos ellos se refugiaron en el Valle de Laguart y resistieron los ataques de las tropas cristianas durante años, hasta que ya no pudieron resistir el asedio, siendo vencidos y masacrados. Los supervivientes se trasladaron a Denia, donde embarcaron rumbo a África.

 Posteriormente, el Valle de Gallinera fue repoblado por familias de mallorquines en número de 78 cabezas de familia, que ocuparon muchas de las alquerías moriscas, aunque otras, como el caso de Adzubieta, quedaron definitivamente despobladas.



Escudo de La Vall de Gallinera

Estado actual:

 Se trata de una construcción tardía, efectuada entrado el siglo XIII ante la inminente reconquista cristiana para defender el territorio, junto a otras ya existentes con anterioridad (Benisili, Benirrama, Azabras y Laguart).

 Del pretérito castillo queda en pie una torre rectangular y algunos lienzos de la primitiva muralla, adosados al borde del barranco de la Peña Foradá, todo ello mostrando una fábrica de tapial árabe y mampostería irregular.

 Por las dimensiones que presentan los restos actuales debió tratarse de una fortaleza menor en el Valle de Gallinera, más bien dirigida a las labores de vigía y en menor caso a la de defensa.

Años atrás se hizo un intento de reconstrucción que no llegó a dar totalmente sus frutos, por lo que el conjunto se mantiene dentro de una ruina progresiva. Aun así, los restos muestran una altiva presencia por lo impresionante de su situación en el valle.

Galería fotográfica:









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