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Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

jueves, 17 de abril de 2014

Castillo y Murallas de Altea (Alicante) CA-055



Localización:

 El Castillo (desaparecido) y los restos de las Murallas de Altea se encuentran en la ciudad homónima, municipio alicantino de la comarca de la Marina Baixa.


Localización en Google Maps

 Para llegar hasta las ruinas de lo poco que queda del recinto murado  debemos ir al casco antiguo de la misma, en la parte más alta de la población, conocido como Altea la Vella. En las proximidades de la iglesia parroquial de la población se encuentran los restos de las murallas y una torre , la de Bellaguarda, que es la única que se conserva de la antigua fortificación.


Localización en el mapa topográfico

Historia:

 Entre los restos arqueológicos de la población de Altea se ha detectado un intenso poblamiento en el término municipal desde la época de dominación romana.

 Durante el periodo de dominación musulmana, Altea perteneció a la taifa de Denia, y en siglo XIII era una alquería (qarya) conocida con el nombre de Altaya, englobada en el distrito agrícola del Yabal, en al-Andalus.

 El historiador Yaqut la cita, no debido a su importancia política o económica, sino por haber sido natural de esta medina islámica un famoso gramático árabe, llamado Ma-afiri al-Altayi, es decir, “el de Altea”.

 Sería reconquistada para las armas cristianas en el año 1.244 por las tropas de Jaime I, repoblándola con cristianos viejos procedentes de Cataluña. La carta puebla le sería concedida enn el año 1.279 por Pedro el Grande, según el fuero de Valencia. Sin embargo, en el siglo XVI, volvería a ser repoblada por Francesc Palafox.

 La historia de ese tiempo estuvo marcada por los incesantes ataques al litoral de los piratas berberiscos, que influyeron de manera decisoria en todas las poblaciones costeras alicantinas.

 Los piratas no solo se limitaban a saquear las costas, sino que incluso llegaban a realizar profundas incursiones tierra adentro. En estas condiciones, Altea tuvo que construir alguna torre vigía para prevenir los ataques corsarios.

 Durante la Guerra de Sucesión, Altea tomó parte por la causa del archiduque Carlos.




Escudo de la población de Altea

Estado actual:

Plano de la Villa en 1.740

 Sobre el solar arruinado de Altea la Vella, emplazamiento de una villa de época romana y posteriormente alquería islámica, del siglo XII, y que inicialmente contaría con algún tipo de fortificación musulmana según los trabajos arqueológicos realizados, y despoblada en época feudal (Llorens Barber, 1988), localizamos la primera referencia al “...castri et locum de Altea...” en la primera emisión de carta puebla otorgada por Pere III en el año 1.279 (Cabanes Pecourt, 1980) que se sitúa encaramada en lo alto del cerro que domina la terraza derecha del río Algar en su punto de desembocadura, lugar denominado desde antiguo como “Bellaguarda” en el que todavía quedan restos de una torre totalmente reconstruida en la técnica de piedra seca, cuya población parece que se distribuía “circa castrum” y que en año 1.414 estaba casi arruinada y con escasos pobladores, aunque contaba con una buena torre, que aparece citada en 1.263 como “...turrem que dicitur Altea...” en un documento de la cancillería de Jaime I referente a la donación que el monarca aragonés realiza a Jaffar, hijo del difunto Aceyt ibn Hudayl, hermano del caudillo árabe Al-Azraq (Galiano Soriano, 2011) y que sufre un ataque en 1.435 por dos fustas de 12 y 15 blancos, aunque finalmente no pudieron entrar (Hinojosa Montalvo, 2004).

 Es posible que esta fortificación fuera la misma que fue reconstruida, hacia el año 1.550, por orden de don Bernardino de Cárdenas, duque de Maqueda, en la idea de proteger la aguada que ofrecía la desembocadura del río Algar y evitar el desembarco de moros y piratas en ese punto, lugar excelente de encuentro con la quintacolumna morisca existente en el interior de la comarca de la Marina. Sólo el ingeniero militar italiano Antonelli il Vecchio nos deja alguna idea de la reforma que plantea hacer en una fortificación que, por las descripciones poseía una gran torre y un recinto defensivo asociado a ella, puesto que plantea el levantamiento de tres nuevos baluartes, así como la dotación de armamento (Menéndez Fueyo, 2014).

 Habrá que esperar al año 1.587, cuando el Consejo de Aragón aconseje la transferencia del enclave al patrimonio real, construyendo un pueblo para quinientos vecinos. Muy posiblemente sea esta la obra que sirve para la refundación de la población que aparece mencionada en el año 1.604 como “...vila anomenada Altea, en lo present Regne, carcantla ab ses muralles, en la cual está comprés lo castell nomenat de Altea, olim de Bellaguarda, ab gran gasto y treball...” (Pastor Fluixá, 2005).

 Prueba de su construcción es el excepcional plano levantado por Francisco Ricaud de Frigalle en el año 1.740 (ver foto adjunta) en el que se puede apreciar cómo debía ser la villa a principios del siglo XVI y como va evolucionando con el paso del tiempo. En el plano de aprecia que lo que sería el núcleo antiguo de la villa aparece rodeado por una gruesa muralla dotada de tres accesos – Puerta del Castillo o Polop, Puerta de la Mar o Nou, y Portal Vell o de Valencia, que encierra a modo de fortín los edificios principales, entre otros el de la iglesia, el castillo, la casa de la villa, almacenes y otros edificios de carácter colectivo o público. Una traza cuadrangular, muy similar a la de Benidorm. Presenta tres lienzos rectos y en el cuarto se sitúa el castillo, que presenta cuatro torreones, de los cuales dos son cuadrados que deben tratarse de medievales, uno de ellos apuntado, donde se encontraría la residencia del Marqués de Ariza, y un cuarto en forma de baluarte. Junto a él se halla el castillo, de planta cuadrada con garitas en las esquinas de tradición gótica, excepto la que mira al norte, que presenta un baluarte provisto de troneras para la artillería.

 Es muy llamativo el hecho de que ni en la obra de Madoz en 1.849 ni en la posterior de Pablo Riera y Sanz del año 1.881, se haga mención a las murallas de Altea, por lo que debemos entender que ya estaban en desuso y absorbidas por el crecimiento urbano de la villa y de sus arrabales a extramuros del recinto amurallado. Efectivamente, este hecho se produce en 1.830, cuando el Capitán General de Valencia, da orden al Ayuntamiento para que se derribase el castillo por estar inservible y ruinoso, según constaba en el informe emitido por el Subinspector de Ingenieros don Miguel Alfonso Villagómez, teniente coronel de dicha arma, tarea que aún se demorará hasta el año 1833.


 Galería fotográfica:
















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