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Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

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Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

jueves, 20 de marzo de 2014

Muralla Urbana de Pego (Alicante) CA-218



Localización:

 Las Murallas de Pego se encuentran situadas en el centro del núcleo antiguo de la ciudad de Pego, en  la comarca de la Marina Alta, al norte de la provincia de Alicante.

Localización en Google Maps

 Para acceder a ellas, no es necesario más que entrar en el casco antiguo de la población, ya que sus restos se confunden con algunas partes del mismo.


Localización en el mapa topográfico

Historia:


Imagen antigua de la Muralla de Pego. Al fondo, restos del Castillo




 Las murallas  son  indudablemente cristianas, a tenor de los vestigios hallados en diversas campañas de excavaciones arqueológicas llevadas a cabo años atrás. El territorio fue conquistado por los árabes hacia el año 726.

 El conjunto de alquerías diseminadas en Pego son fundadas a principios del  siglo XIII por los almohades y estaban adscritas a la fortificación islámica situada en lo que hoy es el Castell de Ambra, y pertenecía a la Taifa de Denia hasta su conquista por Jaime I el Conquistador hacia el año 1.240. Su importancia estratégica, dominando el paso al Valle de Ebo, aconsejó su reconquista para la corona de Aragón.

 Pego quedó incluido, junto a los territorios de su demarcación, a la corona de Castilla, mediante un pacto con Al-Azraq en el año 1.244. Tras la sublevación de éste, sería derrotado de nuevo por Jaime I y sus propiedades cedidas a su hijo Pedro III. Para atajar esta sublevación, el castillo y la población acogieron una pequeña guarnición de soldados, hasta que en 1.280 fue abandonado el  castillo, al trasladarse sus moradores a la recién creada villa de Pego.

 La baronía de Pego sería creada en 1.262. Posteriormente la propiedad de la ciudad y del castillo la ostentarían Constanza de Aragón, la reina Blanca de Aragón, el infante Pedro, la familia Cardona, los Vilanova y los Centelles, duques de Gandía.

 De igual modo a como ocurrió en otras poblaciones de la comarca, la expulsión de los moriscos produjo sublevaciones en 1.609 y, tras la reducción de los rebeldes, quedó prácticamente despoblada la población de Pego, la que posteriormente fue colonizada por cristianos viejos procedentes de Cataluña y Mallorca.

 En la Guerra de Sucesión, la población y su castillo se declararon partidarias de la causa del archiduque Carlos. Las tropas reales ocuparon ambos puestos construyendo una base para sus operaciones en la zona. Felipe V le otorgaría por ello el título de “Muy Noble Villa”.




Escudo de la población de Pego


 Estado actual:



Plano de las Murallas de Pego


 El recinto amurallado de Pego tenía, al menos, tres puertas, de las cuales en la actualidad sólo queda una en pie, el llamado Portalet de la Sala, al final de la calle Santo Domingo, un acceso secundario practicado en una esquina del recinto, a través el cual se accedía a la fuente y a las huertas contiguas. Consiste en un sencillo vano perforado en la muralla en cuyo frente se ha encajado un arco ojival rebajado en fábrica de ladrillo. Al portillo original se adosó posteriormente un edificio por el interior, levantado sobre bóveda para respetar el acceso, dando como resultado la puerta en recodo que vemos hoy en día. Junto al Portalet de la Sala, existían el Portal de la Plaça o del Mercat que fue derruido en el año 1.857, y el Portal del Mayorazgo, que guardaba el camino de Oliva.

 La muralla estaba rodeada de un foso, que servía de defensa y de canal de desagüe para la evacuación de aguas de la villa. Hay constancia documental de su existencia, pero no se ha conservado ningún resto visible en la actualidad. Partes del recinto amurallado aún sobreviven integrados en el parcelario urbano actual. El recorrido lo podemos comenzar en el Portalet de la Sala, donde todavía siguen en pie los restos de una torre de planta cuadrada, de la que se conservan el muro posterior. La torre está hueca en su interior, tenía tres plantas y se coronaba con una terraza almenada. A la altura del tercer cuerpo, parten los vanos que permitían recorrer el adarve de la muralla.

 La muralla prosigue desde este punto hacia el noreste, donde se conserva una larga cortina construida en tapial de mortero. Siguiendo el trazado de la muralla a lo largo de la calle San Jaime es posible ubicar diferentes tramos todavía visibles desde las terrazas de las casas adyacentes. En la esquina de esta calle con la de Capitán Cendra, el recinto gira hacia levante, donde se encuentra otra torre y dos fragmentos de lienzo. Esta torre es más estrecha que la que se documenta junto al Portalet de la Sala, con unos 3 metros de anchura y está desmochada a la mitad de su tercer cuerpo. El recinto prosigue hasta alcanzar el desaparecido Portal del Mayorazgo siendo aún visible el muro seccionado donde se abría la puerta.

 En cambio, en la esquina de las calles M. Blasco y San Luís, los restos se conservan en mejor estado, mostrando más de 30 metros de longitud, donde se integran las dos torres que cerrarían el ángulo noroeste del recinto. El lienzo ha sido perforado desde antiguo para abrir puertas y ventanas dado que en el interior existe una vivienda particular que ha acometido una renovación completa de la fachada, ocultando en la actualidad las pautas metrológicas de la construcción y distorsionando su lectura.

 Una vez salvado el ángulo noroeste, la muralla prosigue durante un corto tramo de 8 o 9 metros, perdiéndose en el interior de los edificios hasta la siguiente esquina, que se situaría en la calle San Lorenzo, donde aparece otro fragmento, particularmente deteriorado ya que está rebajado en toda su altura, habiendo desaparecido más de la mitad del espesor original. A pesar de ello, el muro conserva intacta su cumbrera, siendo visible el antepecho así como cuatro almenas, de forma paralelepípeda. Después de éste, no queda en pie ningún otro fragmento de muralla hasta traspasar la Plaza del País Valencià, donde se abría el Portal de la Plaça o del Mercat durante el siglo pasado. La muralla vuelve a reaparecer a espaldas del Palacio de los Sala – hoy día Casa de la Cultura-, para continuar a la vista hasta el Portalet de la Sala. En el patio de este antiguo palacio se conserva un largo tramo sirviendo de pared de cierre, con una altura de 8 metros desde el interior y desprovisto de cumbrera.

 Parece probado que el origen de las murallas corresponde al periodo de dominación feudal de la población y que en esos años su perímetro era reducido y coincidiría con los restos que actualmente se pueden observar. No obstante, en los años postconquista el recinto fue ampliado y refortificado. La muralla estaba rodeada de un foso que servía de defensa y de un canal de evacuación de los desagües de la villa. Consta que las murallas, con las dieciséis torres que la defendían, resultaron completamente destruidas y desaparecidas definitivamente en el transcurso de la Guerra de Sucesión.


El Portal de la Sala


Galería fotográfica:
















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