Información General

Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo García Rico

Elda, Septiembre de 2.013

viernes, 6 de septiembre de 2013

Castillo de Biar (Alicante) CA-014



Localización:

El Castillo de Biar se encuentra en lo alto de un cerro que domina la ciudad a unos 750 m. de altitud sobre el nivel del mar en la comarca del Alt Vinalopó, y cercano a los primeros contrafuertes de la Sierra de la Fontanella. Presenta una esbelta figura reconocible desde mucha distancia.

 Para acceder a él es necesario entrar en la ciudad de Biar y tan solo seguir las señales que en la vía pública reinan para hacernos llegar hasta él sin problema alguno, ya que está perfectamente señalizado su acceso. Si queremos una visita en interior del mismo debemos antes pedir permiso en el Excmo. Ayuntamiento de la villa.

Localización en Google Maps

Situación en el mapa topográfico


Portico de entrada a las murallas de Biar, cerca del castillo

Horarios de visita:

De Miércoles a Viernes: de 10:15 h a 14:00 h, y de 16:15 h a 18:30 h.

Sábados y Domingos: de 10:15 h a 13:45 h

Los lunes se abre para grupos con cita previa. El precio es de 1 euro/persona.

Historia:


Plano del Castillo de Biar

 El castillo ha tenido a lo largo de su historia momentos de gran importancia en el desarrollo político y militar de la región, especialmente en el período de dominación musulmana y durante los años que duraron las acciones de reconquista de los distintos reinos de la península.

 La fortaleza es, pues, de origen musulmán, y su construcción es de época almohade, y parece probado que sus basamentos se realizaron sobre un asentamiento romano ubicado en el mismo lugar, según las investigaciones modernas.

 Por ser tierra de continuos litigios entre aragoneses y castellanos, a finales del siglo XII, en el año 1.179, mediante el Tratado de Cazorla, se acordó que Biar marcaría el límite entre las zonas de expansión pactadas para el Reino de Castilla y la Corona de Aragón, y fue suscrito por el rey Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II de Aragón.

 Años después, mediante el Tratado de Almizra del 1.244, se acordaría que la cercana Villenase adjudicase a Castilla y Biar a la corona de Aragón. No obstante, las delimitaciones impuestas por los acuerdos no fueron permanentemente respetadas y se dio la circunstancia que tanto el infante Alfonso de Castilla como Jaime I traspasaron en ocasiones las hipotéticas fronteras pactadas. De hecho, el Tratado de Almizra supuso un intento de acabar con los enfrentamientos armados surgidos entre castellanos y aragoneses en los límites de sus demarcaciones. Se acordó una hipotética línea divisoria entre Biar y Busot, de tal forma que los castellanos dominaban el Sur y los aragoneses el Norte de la ficticia línea.

  Posteriormente se inició la campaña de Jaime I para la conquista del castillo. En principio se creyeron que la fortaleza iba a ser entregada voluntariamente por su alcaide Muza Almorávit; sin embargo, no fue así y el monarca se vió obligado a sitiarla durante medio año, hasta febrero de 1.245. Finalmente, y tras numerosas acciones bélicas, el castillo fue entregado sin más combates, pactándose que la población musulmana continuaría habitando la plaza conquistada.

 Biar era el bastión adelantado de la Corona de Aragón, pues estaba en territorio fronterizo, y su posición resultaba estratégicamente de gran importancia. Tal es así, que la posesión de la misma, junto con la de Játiva, permitió la conquista relativamente rápida de toda la región que se exctendía al Sur hasta la mismísima Murcia. Dada su relevancia, desde los primeros momentos Jaime I ordenó una rápida e inmediata reconstrucción y fortificación, aplicando, según dejo escrito el administrador del castillo D. Arnau de Montzó, varias partidas entre los años 1.260 y 1.265.

 Durante las revueltas moriscas encabezadas por Al Azraq, la fortaleza de Biar fue una de las primeras en ser conquistadas por los sublevados. Como anécdota, se cuenta que el maestre de la Orden del Temple cayó prisionero con otros caballeros cristianos y confinados en la prisión del castillo, y lograron huir gracias a la ayuda de los propios musulmanes que los custodiaban.

 Biar fue siendo plaza predominante los años siguientes y se han documentado continuas reformas y restauraciones por los monarcas Pedro I de Valencia, Jaime II y Pedro II hasta finales del siglo XIV.

 En la Guerra de los Dos Pedros, librada entre Pedro I de Castilla y Pedro II de Aragón, la fortaleza de Biar volvió a ser objeto de acciones bélicas, pero a pesar de los intentos castellanos por tomarla, siguió bajo el dominio de la corona de Aragón.  Otros monarcas, como Martín el Humano y el propio Fernando el Católico, siguieron dotando de fondos a la fortaleza para su conservación.

 Durante la Guerra de Sucesión, la población se declaró partidaria de la causa borbónica y resistió a los ataques de las fuerzas austríacas, manteniéndose durante todo el conflicto en los dominios de Felipe V.

 En la Guerra de la Independencia, la fortaleza siguió manteniéndose en una posición estratégica, librándose en sus inmediaciones numerosos combates con las tropas napoleónicas. A partir de entonces, y el igual que ocurrió en otras fortificaciones defensivas de la región, su importancia fue decreciendo, principalmente por la aplicación de nuevas armas artilleras que desde el siglo XIX se utilizaron de forma reiterada, cayendo paulatinamente en deshuso.



Escudo de la localidad de Biar


Vista del Castillo de Biar desde el Norte

Estado actual:

 El Castillo de Biar es una de las fortalezas más impresionantes y mejor conservadas de la Comunidad Valenciana, gracias a los trabajos de reconstrucción y puesta a punto de sus instalaciones de la Dirección General del Patrimonio, siendo elemento distintivo de la población de Biar y declarado Monumento Nacional.


 Presenta una planta poligonal de doble recinto amurallado, defendido por cubos semicirculares en saliente y ordenado alrededor de la gran torre exenta, o Torre del Homenaje. Este doble recinto amurallado cabe adscribirlo a un profundo conjunto de reformas de los siglos XIV y XV, que lo transformaron profundamente, eliminando todo rastro de las fábricas andalusíes de tapial, a excepción de algunos tramos del primer recinto, donde aun se observan restos de fábrica de tapial, así como en la misma torre.

 Ésta es el único elemento que se puede atribuir a la época islámica y está realizada en tapial sobre un zócalo de mampostería con encofrados de gran tamaño. Su altura es de 19 metros y tiene tres plantas interiores comunicadas por una escalera. Su acceso se hace a través de una puerta que ha perdido su arco de medio punto y la primera planta se haya cubierta por una bóveda de cañón con rosca de ladrillo macizo, estando sus paredes totalmente enfoscadas.

La segunda planta se cubre con bóveda por arcos entrecruzados de marcados nervios, cuyos arranques emulan unas falsas ménsulas de cuarto bocel, formado por  ocho arcos apuntado-alancelados , que se cruzan alternativamente enmarcando con sus claves una roseta ó pátera en su centro, lo cual la data de fines del siglo XII. Es sin duda el elemento más singular de la torre.

  La última planta se cubre por bóveda de plementería, apoyada sobre arcos torales. Su remate era almenado, aunque en la restauración ha quedado plana. También es pieza singular que no puede desligarse de la existentes en el castillo de Villena, y que, como ellas, se encuadra en la segunda mitad del siglo XII, dentro de las obras de tradición almohade.

 El recinto amurallado exterior está formado por lienzos de muralla de mampostería y cubos salientes. El antemural está dotado de adarve y presenta almenado cúbico y troneras cruz por debajo de la línea de merlatura. El recinto interior, al que se accede por un arco de medio punto en sillería y que albergó en otro tiempo el cementerio municipal de Biar, no presenta construcción significativa a excepción de algún proyectil de piedra para lombarda y un aljibe, de planta cuadrangular excavado en la roca sin bóveda de cierre. En el Museo Municipal se conservan el conjunto de placas funerarias y azulejos funerarios que fueron salvados al vaciado del mismo en el recinto de la fortaleza.

 Tras salvar el desnivel por una serie de rampas, se llega al amurallamiento del recinto superior, realizado en tapial de mampostería, presentando una sucesión de lienzos y torres circulares que cierran el punto más alto hasta la Torre del Homenaje. La entrada al recinto se hace por una puerta de sillería con arco medio punto, donde se encontraba un cuerpo de guardia y un pequeño patio que daba a otras dependencias destinadas al alcaide, su familia y la guarnición, y donde se encuentra un antiguo aljibe que se surtía del agua de lluvia recogida de los tejados a un agua con canalizaciones de tubería de alfarería y procedía de dichas  dependencias. De estas canalizaciones  todavía se observan algunos tramos.
 Son de hacer constar unos graffiti medievales en el muro de acceso al segundo tramo de la muralla. Preguntar al conserje para que os diga su emplazamiento exacto.

Galería fotográfica:



Fotos antes de la reconstruccion general






















































Últimas fotografías realizadas en el viaje del 6 de Noviembre de 2.013 tras su reconstrucción integral:













































































































No hay comentarios:

Publicar un comentario