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Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

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Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

martes, 10 de septiembre de 2013

Muralla Urbana de Elche (Alicante) CA-152




Localización:

Las Murallas Islámicas de Elche pertenecen al Conjunto Monumental de las fortificaciones de esta localidad alicantina, capital del Baix Vinalopó. Además de los restos visibles en las cercanías de La Calahorra y del Palacio de Altamira, todavía quedan restos en la ladera que mira al Río Vinalopó en el Parque Municipal de la localidad, al lado del citado palacio.



Localización en Google Maps

Localización en el mapa topográfico


 Además, a las mencionadas murallas pertenecen también algunas Torres que se relacionan aparte en el catálogo de fortificaciones de la provincia de Alicante con referencias distintas a las mismas murallas, por estar separadas de ellas aunque otrora pertenecieron al conjunto de las mismas, aun en época medieval.

 Son cuatro de las que actualmente se encuentran restos importantes, a saber:

                                    Torre de La Calahorra CA-007

                                               Torre de Santa Lucía  CA-153


                                                     Torre del Concejo  CA-154
y


                                                           Torre Cova CA-155

 En las fotos superiores podemos apreciar estas fortificaciones incluidas en las Murallas de Elche, como exponentes de las numerosas existentes en su momento, y cuya mayoría han desaparecido por las construcciones modernas de la ciudad y que en su momento, sobre todo durante el siglo XIX, no fueron respetadas, la mayoría por su mal estado de conservación.

 Algunos otros vestigios  quedan enmascarados por las construcciones urbanas de la ciudad y hacen referencia, según la documentación existente, a los restos escasos de las siguientes torres: Torre Vill , Torre Santi, Torre Get, Torre de Casa Peña, Torre Cotí, Torre Vetlla, Torre de Oco, Torre de Guardamar y Torre de la Vela, aparte de las cuatro mencionadas arriba.


Restos hallados de la antigua Puerta de Guardamar

Historia:



Recreación aproximada de las murallas islámicas de Elche


 Las Murallas Islámicas de Elche se enmarcan en la delimitación que hicieron los almohades a finales del siglo XI y principios del siglo XII para fortificar los alrededores de su primera alcazaba, que se convertiría en el Palacio de Altamira en época feudal, y que llevó pareja la construcción de sus diversas torres.

 De esta forma edificaron una bella ciudad  a ambas riberas del Rio Vinalopó, abastecida por una Acequia Mayor y en cuyos aledaños se cultivaron palmeras, tan apreciadas por estos pueblos dominadores del Norte de África, así como la vid. De ambos cultivos, los musulmanes producían dos de sus más preciados manjares: las pasas y los dátiles. De hecho, el Palmeral de Elche, considerado como Patrimonio de la Humanidad, tiene sus orígenes en estas plantaciones de palmeras de la época almohade.

 Se disponía en la ciudadela de unas Baños Árabes, situados en lo que hoy es el Convento de las Clarisas, en la antigua calle Mayor. Se creé que en el solar de lo que hoy es la basílica de Santa María, se encontraba una mezquita aljama sobre la que se construyó la misma.

 En el año 1.621, una crónica del historiador Cristóbal Sanz hace una descripción detallada de todo el recinto amurallado y de las torres, indicando de manera bastante precisa su recorrido y características. Según Sanz, la cerca de la ciudadela, almenada y construida en tapial, tenía un perímetro de mil cuatrocientos pasos y estaba dotada de barbacana y foso. La describe como una de las murallas más grandes del reino, con ocho grandes torreones más dieciséis torres pequeñas, a las que hay que sumar las ocho de la barbacana. Un total de 32 torres, entre las que destaca La Calahorra.

 Con el fin de la era visigoda, los habitantes de la antigua Íllice ( La Alcudia de Elche) se trasladaron a los actuales terrenos que ocupa la ciudad antigua de Elche, y tras la invasión musumana, fue sometida al Islám con el resto del territorio de Tudmir, al que pertenecía, hasta la Reconquista por Jaime I, quien consiguió la plaza para Castilla por las Capitulaciones de Alcaraz del año 1.241 cuando el rey de Murcia se sometería al vasallaje del entonces infante Alfonso. Sin embargo, en 1.261 estallaría la sublevación musulmana en la región y por indicación del rey castellano, Jaime I tuvo que tomar de nuevo la ciudad, lográndolo en 1.265 y pasando a manos de caballeros aragoneses y catalanes.

 Durante el reinado de Fernando IV las tropas aragonesas, aprovechando la conflictiva situación interna de Castilla, tomaron posesión de la ciudad y tras posteriores acuerdos Elche quedaría incorporada al Reino de Valencia.

 Jaime II cedería la ciudad a su hijo Ramón Berenguer, cambiando su propiedad entre varios nobles hasta que, reinando Pedro el Ceremonioso, éste cedería la ciudad al condado de Barcelona hasta mediados del siglo XV.

 A principios de del siglo XVI, el problema de la presencia mudéjar en la ciudad adquirió una gran conflictividad, agravada por las incursiones berberiscas por la costa de Santa Pola. Principalmente famoso y notorio fue el saqueo de parte de la ciudad del pirata Barbarroja en el año 1.522. A principios del siglo XVII, en 1.609, los mudéjares fueron definitivamente expulsados de Elche.

 Durante la Guerra de Sucesión, Elche se declararía partidaria del archiduque Carlos y fue saqueada por las tropas de Felipe V, y durante la Guerra de la Independencia no se libró del saqueo de las tropas francesas del general Mombrun en el año 1.812, pese a disponer de un batallón de las tropas reales.

 Finalmente, en el año 1.871, el rey Amadeo de Saboya le concedió el título de Ciudad.



(Foto cortesía de Mari Carmen Galán)

(Foto cortesía de Mari Carmen Galán)

(Foto cortesía de Mari Carmen Galán)

(Foto cortesía de Mari Carmen Galán)

Otra vista antigua de las Murallas de Elche



Escudo de la ciudad de Elche

Estado actual:


Plano de las Murallas Islámicas de Elche

 Gracias a las actuaciones arqueológicas desarrolladas en los últimos 15 años, son abundantes los datos sobre esta ciudad amurallada y atravesada por una gran acequia que fue citada por al-Udrï en el año 1.038 y por el geógrafo al-Idrïsï en el año 1.154 y que conocemos como “Madinat Ils” (Azuar Ruiz, 1997), que presenta una planta casi rectangular, con un perímetro de 1.400 pasos y dotada de 8 grandes torreones y 16 torres pequeñas que protegían las esquinas y el centro de cada uno de los lienzos de la muralla. Su ubicación en el llano cercano al cauce del río Vinalopó le obligaba a contar con una barbacana con un antemural con 8 torreones más, que convertían la ciudad en una fortaleza casi inexpugnable.

 El recinto amurallado era sólo vulnerable en las dos puertas principales de la ciudadela: la Puerta Lucentina o de Alicante, que se situaba al este del recinto, defendida por la torre avanzada de La Calahorra, en el camino hacia “Madinat Laqant” (Alicante) y frente a los baños árabes ubicados en los sótanos del Convento de Santa Lucía. La otra puerta, estaba situada en el frente sur, y se denominaba la Puerta del Consell o Puerta de Orihuela, en la calle Corredera, en las cercanías de la Torre de la Calendura, zona que actualmente ocupan las dependencias de la Tesorería del Ayuntamiento de Elche. Además, se conocen la existencia de varios portillos practicados en la muralla a lo largo del tiempo, como el situado cerca del molino del Alcázar, o el denominado Portal Nou o de la Lonja, detectado en la documentación de la mitad del siglo XV (Hinojosa Montalvo, 1992).

 Los datos arqueológicos han permitido confirmar el origen del recinto amurallado en la segunda mitad del siglo X y el primer tercio del siglo XI, gracias a las intervenciones realizadas por Eduardo López Seguí y su equipo en lugares estratégicos de la ciudad, como en el Alcázar de la Señoría, donde se comprobó la existencia de un lienzo de la muralla con doble paramento de mampostería en el zócalo y alzado de tapial; en la zona de la Plaza de Baix, sede de la antigua Tesorería Municipal, donde la muralla y torre existente se alza unos 8 o 9 metros de altura y que se ha datado en el siglo XI; en la zona de la Casa de la Cort, área que en los años 90 del siglo XX había documentado una muralla del siglo XII y que ahora ha ofrecido unas fechas más tempranas, centradas en los finales del siglo XI; en la zona de la ladera del río Vinalopó, donde se ha excavado un tramo de la muralla datado en el siglo XI y en torno de la propia torre de La Calahorra y la Plaza de Santa Isabel, donde apareció una torre de planta cuadrangular colmatada por la construcción de una casa-palacio de época almorávide (López Seguí, 2001).

 Pero será en la segunda mitad del siglo XII, bajo el gobierno del rey de Murcia, Ibn Mardanïs, cuando las murallas de Madinat Ils alcancen su apogeo con una profunda remodelación reforzando todo el recinto amurallado, que se ha constatado en las excavaciones de Cases de Mare de Deu o en la Torre de la Cova, además de construir una gran torre exenta de tapial -base de la actual torre del homenaje del alcázar -, los torreones del Duque y Casa Peñaque reforzarán el perímetro defensivo y una puerta monumental en recodo, con un arco de medio punto en ladrillo, enmarcado por un alfiz a soga y tizón, de unos 8 metros de altura y 3,40 metros de anchura, defendida por la torre del homenaje que servía de acceso a la ciudad desde el cauce del río (López Seguí, et alii, 2004).

 Con la conquista cristiana, se documentan algunas modificaciones puntuales en un recinto cuya configuración no variará de forma significativa bajo el dominio de la cruz. La Puerta del Río será inutilizada, convirtiendo la zona en el alcázar señorial que actualmente conocemos como Palacio de Altamira. Algunas defensas se añaden al sistema defensivo de la ciudad, como la Torre Traspalacio, construida en tapial de mampostería, y otras, como el lienzo junto a la Torre de la Cova, son reparadas con bolaños para mantener su función defensiva (López Seguí, et alii, 2004). Estas reparaciones se inician en el año 1.284, cuando doña Beatríz, viuda del infante don Juan Manuel, destinaría anualmente 600 maravedís procedentes de las rentas de la tahurería para la reparación y mantenimiento de las murallas. Además, se dispondrá de un enorme foso alrededor de la fortificación, documentado en la excavación realizada en Casas de la Mare de Deu.

 En este apartado sólo haremos un breve repaso a los puntos en los que mejor se ha documentado el recorrido de las murallas, atendiendo a los restos visibles y los datos de las excavaciones arqueológicas, en un recorrido contrario a las agujas del reloj.

Tramo Oriental: En la esquina entre la calle Fatxo y la Diagonal se conserva un tramo construido con tapial de mortero de cal. Aquí estaba la Torre Get, derribada a principios del siglo XX. En la misma calle Fatxo, se encontró en 1.996 un tramo de la muralla en la dirección hacia La Calahorra, que pertenece a este tramo. Al Oeste de ella se descubrió otro tramo de muralla de unos 20 metros. Está también documentado que la parte trasera del Cine Capitolio es en realidad un tramo de la muralla islámica situada en la calle Trinquete y que en su esquina sureste se hallaba otra de las torres desaparecidas: la Torre Vill.

Tramo meridional:  En la esquina de las calles Corredera y Victoria se descubrió parte de una torre y un acueducto perpendicular a la calle Corredera apoyado en la torre descubierta. Se cree que se trata de la Torre Santi. Más al Oeste se encuentra la Torre Vetlla, a la que se adosa un tramo de muralla que está embutido en el actual edificio del Ayuntamiento de Elche y que mira a la Plaça de Baix. El frente meridional estaría completado por la Torre de Oco, en lo que sería actualmente el mismo edificio consistorial.

Tramo occidental: En el solar de la Casa de la Cort se descubrió en 1.989 una parte de la muralla de unos 8 metros y en 1.997 se consiguió sacar a la luz otros 9 metros más de muralla unos metros más al norte. En la zona más cercana a la Pasarela del Mercado se encontró otro trozo de muralla y al sur de este tramo los restos de lo que pudiera ser otra torre. A partir de este tramo, la muralla conectaría con el Palacio de Altamira, en el que se reconocen la existencia de restos de paños de tapial de la muralla.

Tramo septentrional:  Frente a la fachada Este del Palacio, en las llamadas Cases de la Mare de Deu, se puso al descubierto otro tramo de la muralla del siglo XI de imponente alzado, con foso incluido. Unida a este conjunto se encuentra cercana los restos de la Torre Cova, de la que se conserva una mitad del volumen inicial de la misma (ver foto arriba). Esto lleva a indicar que la medina islámica de Elche estaba defendida por los tres elementos fundamentales: muralla, antemural y foso, y es válido para la totalidad del perímetro amurallado aunque en algunos lugares haya sido enmascarado algunos de los elementos constructivos.

 Resumiendo, toda la muralla de Elche está protegida por torres que en algunos  casos se levantan a pie de muralla, constituyendo el punto fuerte del sistema defensivo, mientras que en otros puntos las torres aparecen asociadas al antemural de la misma. En todo caso la existencia del foso en la muralla es totalmente segura en todo el perímetro de la medina islámica.


Galería fotográfica:













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