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Este Blog va dedicado a todos los amantes de la Arqueología y Castellología alicantinas, y en especial a todos los alicantinos, para que aprecien y disfruten de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural, que es mucho.

En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

Si es de vuestro agrado, nos sentimos contentos y nuestro trabajo no habrá sido en vano.

Gracias por vuestra visita...

Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

martes, 10 de septiembre de 2013

La Calahorra (Elche) CA-007




Localización:

 La Calahorra es un peculiar edificio fortificado en el interior del casco antiguo de la ciudad de Elche, situado entre la Plaza de Santa Isabel y la calle Díaz de Mendoza de esta localidad alicantina.

 Para su visita es necesario llegar hasta el citado casco antiguo, cerca del Castillo-Palacio de Altamira cruzando el Puente de Altamira y aparcar en sus alrededores. En las cercanías de la Basílica de Santa María encontramos La Calahorra.

Localización en Google Maps

Vista de La Calahorra en Google

Localización en el mapa topográfico

La Calahorra (Vista aérea)

Historia:





  La Calahorra es un vestigio musulmán que se integraba en la Muralla Árabe de Elche y serviría como posible residencia del alcaide árabe en la época de la dominación almohade de la ciudad, como lo demuestra su situación dentro del contorno amurallado.

 Sus orígenes se remontan al siglo XII, sufriendo posteriormente muchas reformas, especialmente en los siglos XV y XVI, y se puede considerar  una torre de origen musulmán con cronología almohade.

 Jaime I el Conquistador exigió su rendición en el año 1.264 y paso a formar parte del Reino de Valencia. Posteriormente fue adscrita al Palacio de Altamira y sus sucesivos dueños desde la época de los Reyes Católicos, siguiendo a éste en todas sus vicisitudes históricas como elemento integrante del patrimonio de la familia Cárdenas, que impulsó sus reformas durante los siglos XV y XVI como se ha mencionado con anterioridad.

 La Calahorra custodiaba, junto a otra atalaya más pequeña situada frente a ella, la puerta más importante del recinto amurallado, “La Lucentina”, que encaraba el camino hacia Alicante.




Escudo de la ciudad de Elche

Estado actual:






 Es una construcción prismática de planta rectangular, que se ensancha en la base por motivos de estabilidad. Es una torre de grandes dimensiones que tiene adosada una construcción dedicada a vivienda, que en la actualidad se encuentran restauradas totalmente y en uso. Esta vivienda “extramuros” era una casa señorial, de dos plantas y sótano para aprovechar el “almudín”, almacén de granos árabe que tenía a su costado.

 Mide unos 15 m. de altura, pero en sus orígenes pudo llegar hasta los 25 m., ya que el terremoto de 1.829 que sufrió la ciudad de Elche hizo que perdiera parte de su porte por los graves desperfectos en los cuerpos superiores, que tuvieron que derribarse.

 La construcción de mampostería es de buena calidad, reforzada por sillares en todas sus esquinas, estando la parte alta fabricada con tapial. En la reconstrucción de la parte superior, las ventanas se realizaron en estilo neoárabe, siendo del siglo XIX el remate almenado piramidal superior. Documentos antiguos demuestran que también estaba provisto de troneras y matacanes, los cuales a día de hoy han desaparecido.


 Algunas de sus salas albergan frescos de principios del siglo XX, con panorámicas de la ciudad de Elche. En la planta baja hay decoración egipcia y motivos masones, ya que fue lugar de reunión de la logia fundada en Elche en el año 1.878.


 Las calahorras son defensas avanzadas conectadas por un puente fijo o retráctil con el recinto amurallado para defender puntos estratégicos claves como sería en este caso la Puerta de Alicante o Lucentina de “Madinat Ils (Elche)”, que contaba con un acceso dotado de rastrillo y foso perimetral con puente levadizo, lo que la convertía en uno de los principales ingresos a la ciudad islámica ilicitana (Azuar Ruiz, 1995).

 Los estudios arqueológicos realizados sobre la construcción parecen confirmarnos que la torre rodaba los 30 metros de altura, perdiendo 15 metros durante el terremoto que asoló la costa sur de la provincia de Alicante en el año 1.829. Su planta y enorme altura, la disposición avanzada y la disposición de un foso con puente levadizo, convertía este punto en una auténtica fortaleza que fue considerada como inexpugnable por el mismísimo rey Jaime I en el momento de tomar la plaza, camino del reino de Murcia (López Seguí et alii, 2004).

 Desde finales del siglo XV, con el largo dominio de los Cárdenas en Elche, la torre sufre una primera reforma adosándole una casa señorial, con dos plantas y un sótano, destinado a la residencia del contador señorial y lugar donde se situaría el emplazamiento del Almudín de la villa, ya que se tienen noticias de que en el año 1.442 el Consejo de la ciudad acordó construir un depósito de grano a extramuros , fuera del portal de La Calahorra. Parece ser que, en un principio, este almacén sería un pórtico con arcos que, posteriormente, fue cerrado y se dividió en distintas habitaciones. En dicho almudín se almacenaba el grano procedente del diezmo eclesiástico hasta su reparto entre sus beneficiarios, fundamentalmente el señor feudal, el obispo y cabildo catedralicio de Orihuela y los cleros de Santa María y San Salvador.

 Posteriormente, con motivo de la psicosis corsaria berberisca que asolaba la costa levantina, Bernardino de Cárdenas remodela la torre a mediados del siglo XVI, dotando su remate con troneras y matacanes, de cuyos restos no ha quedado prueba arqueológica alguna, ya que se debieron destruir con el terremoto citado anteriormente (Azuar Ruiz, 1995). Los últimos señores de la ciudad venden el edificio en 1.870 a Rafael Brufal Melgarejo, marqués de Lendínez, quien habilitó la construcción como residencia, abriendo ventanales en la fachada septentrional y en el lado de la Plaza de Santa Isabel. Lendínez también rehabilitaría el antiguo almudín de trigo como salón de baile, que sirvió además como centro de reuniones de la Logia Masonica ilicitana, que fue fundada en Elche en el año 1.878, siendo decorada por el erudito local Pedro Ibarra con motivos egipcios sobre la vida y la muerte. En el suelo se aprecian símbolos masónicos, uno de los cuales se encuentra sobre una trampilla, que facilitaba la huida de los congregados por el sótano en caso de ser sorprendidos en alguna de sus reuniones secretas. A esta época corresponde el actual remate de almenas piramidales de ladrillo, de claro estilo neoárabe, que combinan con las ventanas de herradura de su fachada de poniente.

 En 1.909, compró la casa José Revenga, un terrateniente procedente de Caudete y se la ofreció a su mujer, Asunción Ibarra, hija de Aureliano Ibarra y Manzoni y viuda del Dr. Campello -quien fue el propietario del yacimiento de Ilici-La Alcudia-, como regalo de bodas. El enlace permitió que se rehabilitase el edificio, decorando las paredes con motivos neoárabes, conviertiéndola en una casa señorial de la alta burguesía de la época. La decoración del vestíbulo de la torre, como el resto de las dependencias, remiten a la corriente historicista y romántica decimonónica y se deben al muralista alcoyano Agustín Espí Carbonell (Alcoy, 1881-Madrid, 1940), quien en 1.909 realiza la decoración neogótica del Santuario de la Virgen de Gracia de Caudete, en la que se inspiraría la de la Calahorra. Fue, Pedro Ibarra quien, a instancia de José Revenga, ideó, sugirió y guió estas decoraciones murales. En la actualidad, el edificio acoge diferentes eventos, como exposiciones o conferencias.

Galería Fotográfica:




Interior de La Calahorra


















1 comentario:

  1. Desde hace unos 3 años, por fin es visitable. Abierta al público, con exposiciones permanentes de pintores históricos locales, y otras temporales.

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