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En él no sólo podrán ver los castillos, fortalezas y torres propiamente dichos, sino que nuestro catálogo de Castillos de Alicante incluye todas las fortificaciones de carácter militar y/o defensivo, a través de la Historia de Alicante, desde la Prehistoria hasta nuestros días.

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Ximo G. Rico. Presidente Asociación "Amigos del Castillo de Elda"

Elda, Septiembre de 2.013

jueves, 12 de septiembre de 2013

Muralla Urbana de Villena (Alicante) CA-145



Localización:

 Las Murallas de Villena se encuentran ubicadas en el casco antiguo de la ciudad de Villena, aunque sus pocos restos visibles denotan que en tiempos pretéritos su importancia para la protección de la ciudad fue decisiva. Su trazado se realizó siguiendo el terreno en que ubicaba el actual Castillo de la Atalaya y la extinta ciudad que lo acompañaba en la época medieval.

 Sólo algunos lienzos de muralla y algunos emplazamientos muy concretos de la localidad atestiguan su presencia pretérita, de tan importante construcción que salvaguardaba la integridad de la misma.

 Se puede observar algún resto que se enlaza con la estructura defensiva del castillo.


Localización en Google Maps

Localización en el mapa topográfico

Historia:


Plano de las murallas antiguas de Villena

 Las Murallas de Villena, en contra de lo que puede pensarse, no tienen un origen musulmán, pues existe constancia en los documentos de la época que el arrabal morisco no las poseía. Su construcción fue comenzada en el siglo XV por iniciativa cristiana, en tiempos del Infante Don Juan Manuel para dotar a la ciudad de un recinto amurallado que cumpliera el objetivo de aislar a la ciudad y al Castillo de la Atalaya contra los ataques externos. Todo el recinto amurallado desapareció en el siglo XVIII a raíz de la expansión de la moderna ciudad, debido sin duda al crecimiento demográfico de la población. Muchas partes de la muralla se fueron utilizando para la construcción de los edificios más antiguos de Villena.

 Del primitivo núcleo islámico desconocemos prácticamente todo y se deduce su importancia atendiendo a las dimensiones de la fortaleza de la Atalaya, del que parte un lienzo de muralla correspondiente ya al recinto de la ciudad. La medina islámica de Villena contaría con una mezquita que presumiblemente se encontraría en el solar de la actual Iglesia de Santa María, no extendiéndose la misma hasta mucho más allá de La Losilla, donde se ha encontrado los restos de la antigua necrópolis islámica, con diversos enterramientos de la época.

 Los documentos indican que las obras de amurallamiento fueron comenzados en el año 1.308 por Don Juan Manuel, y duraron hasta bien entrado el siglo XIV. En el recinto quedaron realizadas diversas puertas de entrada a la ciudadela, y los documentos citan al menos dos importantes: la Puerta de Biar y la Puerta de Almansa, que como podemos suponer eran las salidas naturales a los caminos que llevaban a ambas poblaciones. También se hace referencia en estos escritos que la actual y conocida calle Corredera limitaba hacia el Sur las murallas de Villena. Estudios arqueológicos realizados por el insigne J.M. Soler García han dado una planimetría muy exacta de la disposición de las murallas de Villena, según el plano de que disponemos en la actualidad.

Plano de las murallas de Villena en el siglo XIV


Escudo de la ciudad de Villena

Estado actual:


Torre de la iglesia de Santa Maria, lo que fuera una torre de las murallas

 No existe un estudio especifico sobre su estructura, disposición y composición del recinto murado medieval de la población de Villena. La primera aproximación la debemos a José María Soler García, quien interpreta el posible trazado de la muralla exterior. Posteriormente,sólo se han realizado pequeños estudios sobre la misma base, en gran medida ocasionados a la falta de datos arqueológicos que confirmen o modifiquen los planteamientos de tan insigne investigador.

 Las excavaciones realizadas por Soler, en torno a la iglesia de Santa María,reportaron materiales cerámicos de los siglos XII y XIII (época almohade). En este momento se realizan una serie de obras constructivas y de fortificación que formarán la estructura básica de Villena, disponiéndose en la vertiente sur del montículo donde su ubica la fortaleza de la Atalaya tras el comienzo de su fábrica por los almohades. Sin embargo, de este primer núcleo urbano desconocemos prácticamente todo, aunque deduciendo de la importancia del castillo, se piensa que el primitivo recinto amurallado islámico no sería un simple cerco alrededor de él, sino una verdadera obra de fortificación, aunque fue desmantelado tras la conquista cristiana.

 El asentamiento se dispone entorno a la iglesia mencionada, donde problamente estaría ubicada la mezquita mayor de la medina islámica. La población no se extendería más allá de La Losilla, ya que en esta zona se ubicó la necrópolis islámica, al haberse hallado numerosos enterramientos de esta época. Sólo nuevas excavaciones más profundas, tanto en el castillo como en la medina, podrían sacar parte de esta información de la que se carece actualmente.

 La conquista cristiana de Villena en el año 1.240 por parte de Lope Martín, comendador de Alcañiz, en nombre del rey Jaime I de Aragón, transforma sustancialmente el espacio urbano de la villa, pues la necesidad de separar las poblaciones de musulmanes y cristianos viejos se resuelve con el desplazamiento de la trama urbana hacia el oeste, con un nuevo cerco de murallas que englobara un asentamiento de nueva planta, situado en torno a la iglesia de Santiago, datos confirmados por la ausencia de restos islámicos en las excavaciones arqueológicas efectuadas en esta parte del casco antiguo de Villena, Esta parte se denominaba “de lo cercado”, mención clara de la antigua zona cristiana de Villena ubicada dentro del espacio amurallado.

 Este cerco amurallado del núcleo urbano lo realiza, según las fuentes, el infante don Juan Manuel en el año 1.308. En la actualidad sólo se conservan escasos restos de lienzo de muralla entorno a la subida de la calle Santa Bárbara. La reconstrucción del trazado original presenta diversos problemas, atendiendo a la falta de datos tanto históricos como arqueológicos.

 El recorrido original de la muralla medieval se iniciaría por el noroeste, desde el castillo de la Atalaya hacia la calle del Muro, donde se aprecian los mejores restos de la misma, siguiendo el recorrido hacia la llamada “puerta del Almansa”. Tras esta puerta, la muralla bajaría paralela a la calle Joaquín María Pérez girando antes de llegar a la Corredera. Discurriría seguidamente a la altura de la calle Revueltas hasta la calle Tarruella, donde se encontraría la “puerta del Molino”. Desde aquí seguiría el trazado de forma rectilínea paralelo a la Corredera por la calle Quevedo. En este punto resulta ya difícil definir el momento de inflexión de la muralla hacia el noreste, y lo haría presumiblemente por algún punto de la calle Maestro Caravaca. Tras un pequeño tramo se encontraría la entrada de la villa por la calle Mayor desde la plaza Mayor, donde se situaría la llamada “torre del Orejón”. Tras otro pequeño recorrido paralelo a la calle Mayor, giraría nuevamente al noreste paralela a la calle Santa Bárbara, por donde se sitúa la ermita de este nombre, hasta alcanzar una de las esquinas de la barbacana del castillo de la Atalaya.

 De los tramos originales de murallas que cercaban la ciudad cristiana de Villena podemos documentar las tres puertas principales de ésta: La Puerta de Almansa (camino de Castilla); la Puerta del Molinico (camino de Murcia), y la Puerta de la Villa (camino de Alicante y Valencia), aunque se desconocen los diversos portones menores que se abrirían a lo largo de la muralla. En cuanto a las torres que se incluirían en el recinto murado, no se han encontrado restos de ninguna de ellas, aunque no obstante se pueden situar dos de las que enmarcaban cada una de las puertas mayores de la ciudad, destacando que una de ellas, la de la Puerta Mayor de la Villa, sería el basamento de la Torre del Reloj, como se cita en el compendio de Montesinos de finales del siglo XVIII: “conserva una puerta llamada de la Villa sobre la que está colocada la torre del reloj público...”. Otras torres que se pueden documentar son la Torre de Pedro el Bueno que se situaría entre la calle José María López y la Corredera a la altura del callejón que desemboca a la calle Revueltas, y la Torre de la Cigüeña, frente a la Plaza Mayor, junto a la Torre del Orejón, y que se puede distinguir en el plano de Palomino del siglo XVII.

Galería fotográfica:

















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